Yo confieso: Resident Evil me pone palote.

Todos los que estamos aquí hoy le debemos mucho a Resident Evil. Y sí, decir que te molan los juegos es algo socialmente tolerado. Incluso que te hacen gracia las pelis. Pero hoy te voy a dar cinco motivos por los que de verdad AMAS el concepto Resident Evil.
Por Chema Mansilla

A pesar de que la saga empieza a mostrar signos de agotamiento, tanto en cine como en consolas, a ti lo de Resident Evil te pone. Y no sólo por los juegos buenos de la saga. También los malos, porque hay una parte masoquista en tu interior que ha disfrutado con ellos. O tal vez sea que en comparación con los malos, los juegos buenos parecen todavía mejores. O sólo que ver a Milla to´ceñida te pone verraco (según la RAE, «cerdo padre»).

Yo, tras darle vueltas al asunto, tengo cinco ideas por la que puedo afirmar que Resident Evil me mola. A saber:

1- Los juegos.

Pues claro, los juegos. Todavía recuerdo el primer Resident Evil. Pasé más horas esperando a que se abrieran las puertas y viendo aquellas animaciones cutres que de juego real (como con las cinemáticas de Metal Gear, pero en mal). A pesar de ello, Resident Evil llegó en el momento justo. El título de CAPCOM fue uno de los juegos que consiguió que la sociedad comenzara a ver las videoconsolas, no como jueguetes, sino como plataformas que ofrecían una oferta de ocio ya más cercana al cine que al Super Mario. Desde ese primer «RE», allá por 1996 (algunos de vosotros ni se afeitaba, alguna de vosotras no menstruaba), Capcom ha publicado casi un título por año. Algunos, como este 2012, más. Y no todos son buenos. Algunos son muy malos. No tengo que echar mucho la vista atrás, para tropezarme con el Operation: Raccoon City y su terrible jugabilidad. No entiendo cómo no ha habido disturbios en las tiendas GameStop de todo el mundo.
Pero tengo recuerdo inolvidablemente buenos de las entregas que sí me gustaron: la aparición de los dos perros zombies a través del cristal del primer juego, que me hizo gritar como una preadoslecente asustadiza. El ruido que hacía el ventilador de mi Dreamcast al jugar durante horas al Code: Veronica. Las risas que te echabas ante los «localismos» de la España profunda del Resident Evil 4. Incluso jugar a pachas el nuevo Resident Evil 6.
Resident Evil ha estado ahí casi toda tu vida de jugador. ¿Cómo no vas a tenerle cariño?

2- Zombies.

Claro, los zombies. Ahora es fácil decirlo, pero hace 15 años el rollo de los zombies era para «losers». Ahora está de moda y son muy «trending», y parte del mérito de la socialización de lo que antes era un ghetto se la debemos a un juego que conoce prácticamente todo el mundo, y a la pelis que de él se derivan. El caso es que los zombies de Resident Evil tienen mucha personalidad. O toda la personalidad que puede tener un zombie con sus pasitos lentos y arrastrados y sus balbuceos incoherentes. Además, Resident Evil (tal vez junto a la saga de pelis de 28 Días Después) revitalizó el género introduciendo el concepto «infectado». Siempre ha estado ahí, incluso en las primeras pelis de Romero, pero ahora ya no tenías que morirte para ser un zombie. Ahora, con un virus (el «T» por ejemplo) ya podías atacar a todo lo que se te pusiera por delante con los ojos inyectados en sangre y ¡corriendo!
Hay muchas diferencias entre muertos vivientes e infectados, pero para hablar entre generalidades podemos decir que son la misma mierda y que si te muerden estás bien jodido.
Si es que el mundo de los zombies es tan putrefacto, rico, variado, lleno de matices de gris (y verde, y colores así como pardos), que uno no sabe dónde parar… Resumamos en que nos gustan los zombies.

3- Mutantes.

Pero por mucho que uno ame a esos andrajosos y tiernos engendros de no-muerte, matar zombies es una afición que toca techo en un momento dado. Por eso Resident Evil, que ya estaba jugando bien sus cartas con eso del virus, decidió mutarlo como el virus de la gripe e introducir toda una serie de aberraciones en sus juegos (y luego en las pelis) para que el jugador no cayera en el tedio. Así empezaron a aparecer enemigos más y más grandes. Más peligrosos. Algunos ya no eran ni humanos, y no me refiero a los perros zombies, me refiero a criaturas muy Lovecraftianas, sin ojos, con tentáculos y los sesos al aire. Muy desagradables ellos, y difíciles de matar. Con estos nuevos elementos, evidentemente, esto ya no formaba parte del género de los zombies, puro y duro. Y claro, los más clasistas dirán que aquí se empezaron a torcer las cosas. Yo así lo opino, pero también reconozco que me ha dado mucho gustico vaciar cargadores enteros sobre esas inmensas moles de muertes y pus.

4- Milla.

MMMMmmmmmmmMMMMMmmmmmMilla. Milla «Multipase» Jovovich. Nos tiene enamorados desde que apareció envuelta en 4 tiras de papel higiénico en El Quinto Elemento. Es una friki, está buena y le da todo igual. Cuando Paramount anunció que tenía a Angelina Jolie para su versión de Tomb Raider (en aquella época en la que las productoras compraban derechos de videojuegos como ahora se compran los de cómic), en Sony pensaron en Milla, que en ese momento estaba en la cima de su carrera, para dar vida a la protagonista de su nueva y reluciente franquicia. La primera peli fue un éxito. Una adpatación más que decente de las ideas básicas del juego, y la consagración de Milla como heroína de acción. La jugada también fue redonda para su director y productor Paul W.S. Anderson, que no sólo ha creado una rentable y alimenticia franquicia, sino que también se ha llevado a Milla al huerto. Desde entonces son una feliz familia friki. Con el paso de los años, y aunque la prota está cada vez más guapa, la calidad de las pelis es una espiral descendente de desvaríos que llega a su máxima expresión con el reciente estreno de Resident Evil 5: Venganza. Sin duda, la peli más pajillera de la saga. Y lo digo en el sentido más onanista y sincero que un fan puede expresarlo. Porque la peli es una mierda. Una mierda. Pero todas y cada una de las cosas que te pueden molar ver en una peli, están ahí: ¿te molan los Majini? Pues toma dos; ¿quieres ver a Leon? Pues ahí le tienes con pelazo y unos diálogos ridículos. ¿Milla haciendo artes marciales a lo loco? Pues de eso va toda la historia. Porque la película es hueca como un huevo Kinder sin sorpresa. Vamos, que tiene menos guión que el videojuego de los Snow Bros. Lo mejor, o lo peor, es que la primera media hora es gloriosa, pero luego el batacazo es tal que sólo el final apocalíptico consigue levatarte el ánimo al hacerte pensar «Ah, que todavía puede ser peor». Porque la premisa que dejan para la próxima peli es ya un desvarío que deja pequeña la palabra despropósito. Pero oigan, yo por volver a ver a Milla bien ceñida y pegando tiros, paso por taquilla las veces que haga falta.

5- Resssident… Ivol…

Sólo con escuchar esa voz de ultratumba decir el título del juego en cada entrega, a mi me vale.

Cinco motivos difícilmente confesables por los que yo amo la saga Resident Evil, y estoy seguro de que no soy el único.

Sigue a Chema Mansilla en Twitter: @ChemaMansilla

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¡Oh, mírame, estoy haciendo feliz a mucha gente! ¡Qué bien! ¡Soy un hombre mágico! ¡Del pais feliz! ¡De la casa de gominolas de la calle de la piruleta!

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