YO, FRANKENSTEIN: Si Mary Shelley levantara la cabeza.

Hay películas que, aunque sean versiones un poco alejadas del original, merecen atención por lo novedoso de la versión o la realización de la misma. Bien, este no es el caso.

Por Teresa Domingo.


Stuart Beattie (Piratas del Caribe, la Maldición de la Perla Negra) ha querido llevar a la gran pantalla la novela gráfica de Kevin Grevioux “Yo, Frankenstein” apoyado por el propio autor para realizar el guión.

En esta versión del clásico, el monstruo que una vez creó Viktor Frankenstein resulta poseer una genética especial que lo hace inmortal, y que ha sobrevivido a lo largo de los siglos, hasta un presente distópico, en el que las fuerzas del bien y del mal luchan a diario y en secreto por las almas de los humanos, sin que los propios humanos lo sepan.

Desde hace mucho tiempo, Frankenstein se ve obligado a luchar contra los demonios que lo persiguen, por orden del Príncipe Naberius, quien quiere descubrir el secreto de la genética del monstruo y así devolver la vida a ingentes cantidades de cadáveres sin alma que ha ido preparando a lo largo de miles de años, ocupándolas con las almas de los demonios caídos, haciendo, así, vencer al mal.

En su lucha, Frankenstein conoce a las gárgolas, unos seres de piedra y luz que luchan a favor de la humanidad y de la salvación de sus almas, y que le proporcionan armas especiales, bendecidas para descender a los demonios que sean atacados con ellas. Juntos deberán evitar que el príncipe Naberius consiga el diario de Viktor Frankenstein y descubra el secreto de cómo regresar un muerto a la vida.

A simple vista, como nos ha pasado a muchos, puede que ángeles y demonios luchando a muerte, con Frankenstein repartiendo leña entre ambos mundos, pueda resultar atrayente. Pero no os dejéis engatusar por tráilers bonitos. Sabiendo de antemano que los productores son los mismos que los de Undeworld, debemos saber a qué tipo de bodrio pasado de moda nos estamos enfrentando. Y de veras siento ser tan cruel, pero peor no podía haber resultado.

Frankenstein, señores, es un monstruo humanoide de complexión grande, hecho con pedazos de cadáveres, y reanimado con corrientes eléctricas, no Aaron Eckart sucio y con cicatrices pintadas. Para ser Frankenstein me resulta un poco… Pues eso, poco. Ya no solo por el actor que lo interpreta, que tiene que medir sus dotes con otros Frankensteins de la talla de Boris Karloff, Bela Lugosi, Christopher Lee o Robert de Niro, sino por el carácter endeble y llorón que le han implantado. Un rollo filosófico existencial, en el que Frankenstein se encuentra solo y necesita sentirse parte de algo, que no encaja con el espíritu de la obra. Bajo mi humilde punto de vista no se ha hecho un buen tratamiento y desarrollo del personaje, que da para mucho más que para lamentarse.

Tampoco se plasma el tema principal que trata la novela original y que ha hecho perder mucha de la esencia de esta libre interpretación: la soberbia del ser humano, jugando a ser dios, dando la vida a los muertos. En esta ocasión sólo se vislumbra, tímidamente, en el personaje de la doctora encargada de los experimentos encubiertos de Naberius y que interpreta, sin pena ni gloria, Miranda Otto. Beattie y Grevioux se limitan a contarnos que el bien tiene que vencer al mal y punto. Ni un atisbo de redención, nada de aventura, ni de giros del guión, ni química entre los personajes. Nada. No hay opción. Moralina con patas.

La tremenda parafernalia religiosa nos descubre el verdadero trasfondo de la cinta: Cálices por todas partes, cruces salvadoras, demonios, que al morir, descienden entre fuego y gárgolas con escapularios que ascienden rodeadas de luz… todo ello regado de grandes discursos moralistas, personajes pidiendo la expiación de sus pecados, bautizos que humanizan al monstruo y un sacerdote que va pasando entre las butacas repartiendo la comunión. Bueno, vale, esto último, no, pero porque no se les ha ocurrido.

Los efectos especiales, mejor pasar rápidamente por ellos, porque no son para presumir, a pesar de estar pensados para ser vistos en 3D, que siempre suelen estar un poco más cuidados. Puede que en un engendro de serie tipo Embrujadas funcione, incluso en una película de sobremesa de la misma cadena, o de otra. Puede que fueran unos efectos especiales dignos en los inicios del 3D, pero, a estas alturas, unos fuegos serpenteantes y unos seres de luz voladores no creo que vayan a dejar boquiabierto a nadie.

Al final tanta espera no ha servido para nada. Un estreno que se ha visto pospuesto una y otra vez, ahora entendemos por qué. No hay personaje, no hay guión, no hay nada más que un sermón que se prolonga durante 93 minutos y que no conduce a ninguna parte. Una película que se las daba de novedosa por aportar un nuevo enfoque al monstruo creado por Mary Shelley en 1818, y que se ha quedado en un vil intento de película de fantasía.

Está previsto el estreno de una nueva versión del monstruo para 2015, y se rumorea que es más terrorífica y cercana al original. Ya veremos lo que resulta de ella cuando le llegue el turno, mientras tanto, emplead bien vuestro tiempo y no lo perdáis en este estreno el próximo 20 de Mayo.

 

Sigue a Teresa Domingo en Twitter: @Tuiteresita

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Si es creepy, es para mí.

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