Zelig

Fue el mayor fenómeno de los años 20. Es asombroso que por entonces fuera tan conocido como Lindbergh.

Por Guillermander.

El año es 1928. América, que goza de una prosperidad inigualable, se ha vuelto loca. Se le llamó la época del Jazz. Los ritmos son sincopados, la moral se ha relajado y el alcohol es más barato, cuando lo encuentras. Es una época de héroes diversos y hazañas disparatadas. De bares clandestinos y fiestas extravagantes.
Así empieza Zelig, el falso documental escrito, dirigido y protagonizado por Woody Allen sobre la vida de Leonard Zelig, un personaje ficticio capaz de cambiar su aspecto y personalidad en función de las personas que le rodean.
Bajo esta premisa asistimos a una descripción bastante precisa de la sociedad americana de los años 20. El estilo de la película no podría ser mejor. Si bien Allen ya había jugueteado con el falso documental en “Toma el dinero y corre”, en esa película veíamos escenas que no podían ser de un documental. En Zelig no es así. Zelig es un documental, uno muy bueno.
Zelig haciendo de las suyas.
El documental cuenta la historia de Zelig, desde el primer documento que se tiene de él escrito por F. Scott Fitzgerald, hasta el final de su tratamiento. La increíble habilidad cambiante de Zelig atrajo la atención de todo el mundo. También de doctores, claro, como Eudora Fletcher (interpretada por Mia Farrow), quien estaba dispuesta a descubrir el origen de la habilidad de Zelig y ayudarle a cambiar. Leonard Zelig, una crítica a la sociedad, se convirtió en la persona más famosa del mundo.

 

La película cuenta con un guión a la altura de las mejores comedias del director. A pesar de ser un documental, hay bastantes chistes y algunos gags que son fieles al estilo de Woody Allen. Sin embargo, la principal fuente de humor de la película es la idea en sí, el hecho de ser un falso documental sobre un personaje tan peculiar como Zelig.
Para el Ku Kux Klan, que veían a Zelig como un judío que podía transformarse en un negro y un indio, era una triple amenaza.
Técnicamente, la película brilla por el realismo y la exactitud con la que está hecha. Durante los escasos 75 minutos que dura la cinta (el primer corte duraba 45 minutos pero tuvo que alargarla de cara a un estreno comercial) nos encontramos con un montón de documentos gráficos y sonoros sobre la vida de Leonard Zelig. Decenas de fotografias, entrevistas y grabaciones aderezan el film creando la sensación de realidad que hace de esta película un documental. Incluso se rodaron escenas de una película para Hollywood sobre Zelig. Cabe destacar también la cantidad de fotografías y vídeos históricos alterados a posta para colocar al protagonista en momentos clave de la historia y junto a personalidades importantes de entonces (memorable el momento con Hitler).
“Cole Porter estaba fascinado con él, incluso escribió en una canción  «Eres lo mejor, eres Leonard Zelig» . Pero entonces no pudo encontrar nada que rimase con Zelig”
La banda sonora es maravillosa, como en todas las películas de Allen. Canciones del estilo de la época como la que encabeza la entrada se mezclan con otras creadas específicamente para el documental y que hablan sobre Leonard Zelig, el camaleón humano.
Zelig, más famoso que Jesús.
Para crear autenticidad se emplearon equipos de 1920 y se usó la misma iluminación con la que se habrían tomado las imágenes en aquel tiempo. En la película colaboraron técnicos expertos de los años treinta que ya estaban retirados. Como curiosidad, la película tardó tanto en editarse debido a la antigüedad de los equipos y técnicas usados que a Woody Allen le dio tiempo a hacer dos pelis más en el tiempo que terminaba Zelig.

 

En definitiva, Zelig es una de las mejores películas de este director y una de las más originales. Películas como ésta o La Rosa Púrpura del Cairo, entre otras, hacen de Woody Allen un realizador distinto al resto. A pesar de ello, no resulta ser una de sus cintas más conocidas. Sin embargo, Zelig, la historia del camaleón humano, merece estar en todas las listas de las mejores películas del director neoyorquino.

Sigue a Guillermander en Twitter: @Guillermander

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