ABRAXAS: I love rock’n’roll

La premisa de la contraportada no nos lleva en ningún momento a engaño: Abraxas no va a ser el tebeo de tu vida. Probablemente no ganará un Eisner, ni enarbolará la bandera de un movimiento reivindicativo que ejercerá de agitador despertando un movimiento social. A veces se nos olvida, pero la cultura en sus diferentes formas también es entretenimiento puro y duro. Y no por ello ha de perder un ápice de calidad. Abraxas aterriza en las baldas de novedades sin más pretensiones que entretener al respetable. Y vaya si lo consigue.

Por Cristina Hombrados.

 

Desde mi punto de vista, hay pocas cosas más gratificantes que hacer felices a quienes tienes a tu alrededor.

Hay quien ocupa todo su tiempo a hacer el bien al prójimo. Otros, no cejan en su empeño de frenar la injusticia o luchar por esos derechos que no por tener de punto de partida el calificativo de humanos están al alcance de todos. Pero también los hay quienes se ocupan de cuestiones más banales y triviales, esas que tienen que ver con el entretenimiento. Porque reconozcámoslo, a un reducto de la humanidad, lo que realmente nos hace felices es salir satisfechos tras el visionado de una serie o una película, contemplar una obra de arte o la lectura de un libro o un tebeo. Sí. Esa mierda a la que somos adictos y que nos vuelve locos y en la que tantísimo esfuerzo y tiempo invierten guionistas, dibujantes, entintadores, rotulistas y un largo etcétera de profesionales.

¡Ay, la felicidad! Un concepto demasiado amplio y subjetivo, que se actualiza en cada individuo de forma muy diversa pero que está directamente relacionado con la satisfacción.

Y he de decir que a mí Javier Marquina y Ertito Montana me han dejado muy satisfecha con su retoño: Abraxas.

El elfo Abraxas da nombre a este tebeo editado por GP ediciones y que ya, desde la mismísima cubierta, se abalanza sobre el potencial lector. Andáis algo equivocados si al mentar a los elfos se os representa Abraxas como un estupendo Legolas. Este de guapo y mazado tiene poco: es más bien malcarado y esmirriado. Eso sí, con un tupé estupendo. Promete hostias a dos manos, no tiene pelos en la lengua y es un malhablado. No hay duda, le va el barro. Se encuentra a gusto en orgías de miembros y vísceras. Pero es que además, tiene su corazoncito, porque los tíos duros de verdad, también sienten (y si no, que se lo digan a Conan). Virtudes (y colaboradora) no le faltan para tratar de sobrevivir a todas las amenazas que aún se ciernen en la Tierra Tercia, porque hay que reconocer que son realmente inquietantes y variados.

Abraxas no permite que te relajes ni un segundo. Como muy bien definió hace poco Ertito Montana, su dibujante, a Jesús Jiménez para Viñetas y Bocadillos, “Abraxas lo tiene todo, parece Sharknado”. Efectivamente, se trata de un bitono de locura. Como el elfo protagonista.

(Nuestro) Javier Marquina se estrena al guión. Pero a él, esto de los tebeos no le pilla de nuevas. Ha estado deglutiendo viñetas desde que su progenitor le compró, así como por casualidad, su primer tebeo. Su perdición. O toda una bendición, según se mire. No pasa desapercibido que es un amante de la palabra escrita (no en vano es una de sus armas) y un espectador empedernido de buen cine y de ese otro que desciende de calidad según se le añaden letras. Eclecticismo de gustos, estilos y tótems que se adivina en la trama que ha orquestado. Y es que si te conoces la teoría al dedillo, es inevitable que ésta ejerza su influencia y se manifieste a través de tus palabras en los trazos del dibujante.

Ertito Montana no se estrena con este tebeo; ya tiene unos cuantos a sus espaldas. La Heroes Comic Con de Valencia lo coronó como el futuro talento del cómic, quizá por el presente repleto de trabajo sobre su mesa y su ritmo de producción. Ese trazo tan desgarbado y lleno de vida imprime el ritmo frenético y se adapta a los tiempos de la narración de esta historia que mezcla fantasía heroica con ciencia ficción. Sin prisas pero sin pausas, todo a su debido tiempo, van desfilando personajes, batallas y situaciones que desembocan en el acabose. Porque si algo no falta son beligerantes contrincantes que no pueden reprimirse y acaban salpicando por doquier.

Y qué decir del color del tomo. Amarillo: impactante y acertado.

No quiero desvelar más ni desgranar el variopinto elenco de personajes que campa a sus anchas por Tierra Tercia, porque lo bueno de un tebeo es introducirse virgen en él, sin pretensiones, sin esperar que vaya a ser el tebeo de tu vida, dejando que te sorprenda a cada página que pases. Y que te haga disfrutar per se. Que te satisfaga. En definitiva, que te haga feliz un ratito de tu vida mientras te olvidas ese lapso de tiempo que empleas en la lectura de ese tebeo que tienes en las manos, de todas esas cuestiones presentes en el barómetro del CIS.

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