All around the World: VIAJES DIBUJADOS

Viajar. Un verbo que un porcentaje altísimo de la población suele incluir en su listado de aficiones. Los artífices de Viajes dibujados conjugan este verbo tan usado de una forma ciertamente especial que nos invita a ir más allá de esos manidos top 10 en la geografía del mundo.

Por Cristina Hombrados.

 

Altaïr es sinónimo de viajes.

La decana librería de la ciudad condal (abrió sus puertas en 1979) es todo un referente en cuanto a libros sobre viajes en diferentes idiomas (incluidas, por supuesto, las guías) y cartografía que ha devenido en un espacio cultural y de conexión entre viajeros. Lejos de quedarse en un establecimiento con un completísimo fondo sobre esta temática, se lanzaron en los 90 a la edición de una publicación periódica que giraba en torno a este área en la que se habían especializado; la revista Altaïr en formato papel permaneció en el mercado hasta el año 2013. Altaïr Magazine ha tomado el relevo digital con unos ingredientes básicos pero bien maridados: cultura viajera y crónica periodística.

Viajes dibujados es un número especial de Altaïr Magazine que se ha editado en papel tanto para la revista como para la editorial Norma y que tiene en el noveno de arte su vehículo de transmisión. Viendo de donde viene, ya os podéis imaginar que no estamos ante la tópica y, en ocasiones, superficial recopilación en viñetas de los lugares imprescincibles a visitar en tal o cual región.

Detalle de “Escalar el Arca de Noé”, de Pere Joan y Agustín Fernández Mallo.

La crónica periodística, el ensayo teórico o divulgativo, la biografía asociada al aquí y ahora, el reportaje o el documental son enfoques que muchos autores han adoptado y adaptado para contar sus historias. Y lo cierto es que esta manera de abordar la realidad no es algo inusual en el noveno arte. A todos nos vienen a la mente las obras de Joe Sacco, punta de lanza del periodismo en viñetas; Guy Delisle, con su personal visión algo socarrona de los países por los que pasa; o Sarah Glidden, joven pero ya consolidada voz a la que muchos sitúan a la altura de Sacco. Se pueden desgranar, además, una serie títulos que, bajo el amparo del discurso periodístico, nos proponen una mirada crítica de la realidad social con un denominador común: el viaje. El piano oriental, de Zeina Abirached (Salamandra), Persépolis, de Marjane Satrapi (Norma), Marzi, de Sylvain Savoia y Marzena Sowa (Norma), Vals con Vashir, de Ari Folman y David Polonsky (Salamandra) o El fotógrafo, de Guibert, Lefévre y Lemercier (SinsEntido/ Astiberri), relatos biográficos que sirven de punto de partida para exponer el devenir histórico o los conflictos de un país; Cuadernos rusos, de Igort (Salamandra), Solo para gigantes, de Gabi Martínez y Tyto Alba (Astiberri), El cubano que no regresó del frío, de Paco Roca (El País Semanal), relatos que tomando sucesos concretos, abordan una investigación bajo el prisma periodístico; La Grieta, de Guillermo Abril y Carlos Spottorno (Astiberri), Los vagabundos de la basura, de Jorge Carrión y Sagar (Norma), documentales sobre temas candentes en la sociedad; o Viñetas de vida, de varios autores (Astiberri/ Intermon Oxfam), Refugiados. Viñetas solidarias, de varios autores (Spaceman Project), que ponen el acento en la vertiente social tratando de agitar conciencias.

Todos ellos tienen en común el viaje o el desplazamiento del sujeto que narra o del protagonista de la narración como factor desencadenante del hecho relatado. Al igual que sucede en este tebeo.

Viajes dibujados se encuadra en esta literatura de viajes y la crónica periodística. Abarca 14 localizaciones geográficos y otras tantas particulares visiones en forma de relatos en viñetas de no ficción. Sus autores, dibujantes y guionistas, se han desembarazado de esas molestas gafas de turista que nos impiden ver la verdadera esencia, han transmutado en artistas viajeros y, enfundándose su uniforme de periodista, nos brindan una personalísima crónica de su destino como viajeros aportando un juicio implícito que invita al lector a reflexionar sobre otras realidades.

Detalle de “Apuntes de México”, de Peter Kuper.

Miguel Gallardo es el autor de la portada de esta obra colectiva que coordina el escritor y crítico literario Jorge Carrión (a quien ya he nombrado en la enumeración de hace un par de párrafos), además de encargarse también de la magnífica introducción. Tanto el texto de la editorial como la introducción defienden por un lado el tebeo como medio idóneo para la transmisión de impresiones, opiniones, reflexiones, denuncias y otras circunstancias subjetivas, así como para agitar las mentes y las conciencias de los receptores y, por otro, la ilustración como elemento para registrar nuestro entorno. El apoyo visual con el fin de vehicular se ha comprobado fundamental a la hora de dejar constancia del qué, cómo, cuándo y dónde y someterlo a estudio y reflexión; práctica fehaciente desde hace siglos como muy bien apunta Carrión. Esos cuadernos de viaje o de notas de exploradores, naturalistas, estudiosos, etc. están repletos de ilustraciones que vienen a reforzar lo descrito mostrando la naturaleza de lo observado, constituyéndose en un excepcional registro visual de lo acontecido, examinado y estudiado. Una suerte de instantánea que retrotrae al que, en la distancia y en la comodidad de su cotidianidad, amplía horizontes que hasta el momento permanecían difusos e ignorados.

Así pues, lo que Barrack Rima y Christophe Dabitch, Sarah Glidden, Peter Kuper, Tyto Alba y Gabi Martínez, Zeina Abirached, Oliver Kugler, Carla Berrocal y Martha Gellhorn, Amanda Mijangos, Ramón Esono y Pere Ortín, Aude Picault, Pere Joan y Agustín Fernández Mallo, Mario Trigo (redactor jefe de Altaïr Magazine) y Xavier Aldekoa, Susanna Martín, y Marcos Prior y Eloy Fernández Porta nos regalan, son sendos reportajes en imágenes en los que cada uno o cada pareja (guionista y dibujante) ofrece su personal visión del viaje o desplazamiento. Las formas que adoptan estos particulares cuadernos de viajes son muy variadas: reflexión, juicio de valor, memorias, estado de la cuestión, ensayo, documental, adaptación de texto literario, relato descriptivo o de vivencias; atendiendo a la rabiosa actualidad, fruto de una labor de investigación, de empaparse de la cultura o de la transliteración literal del sufrimiento de otros. En cualquiera de los casos, es este amplio abanico de visiones y enfoques a la hora de plasmar su particular viaje lo que aporta riqueza a esta monumental crónica del planeta Tierra que abarca escenarios tan variopintos como Nueva York, Beirut, la isla de Mathiang (en Sudán del Sur), Australia, Domiz (en el Kurdistán iraquí) o la Patagonia.

Y para el que se queda con hambre de viajes, no hay más que tomar los títulos que se enumeran en la introducción a la que he hecho referencia, los que figuran en el apéndice que cierra este volumen o rastrear a partir de los nombres de los autores que figuran en este artefacto.

Detalle de “Turistas de sí mismos”, de Marcos Prior y Eloy Fernández Porta.

La dualidad nativo/viajero es inherente al ser humano.

Los turistas solemos ser muy superficiales. Tendemos a ver únicamente construcciones arquitectónicas, monumentos, restaurantes, parajes naturales… Pero no nos percatamos que los paisajes los conforman las personas. Somos los seres humanos quienes damos forma al territorio jurisdiccional y culturalmente. Lejos de quedarnos en lo accesorio y superficial, bienvenidas sean todas estas muestras que invitan a aprehender cuál es la configuración humana y la evolución territorial de la geografía universal establecida en planisferios.

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