BELLEZA. Cuando la apariencia lo es todo.

Usando la belleza como punto de apoyo en su arte, la pareja artística Kerascoët vuelven a jugar con temas tan abstractos como diametralmente contrarios para contarnos el cuento infantil más precioso y cruel que hayamos leído nunca.

Por Joe Runner.

Hay que ver lo hipócrita que es la evolución social en cuanto al tema de la sensibilidad humana. Originalmente todos esos cuentos de los hermanos Grimm que tanto recordamos y que han tenido infinidad de representaciones cinematográficas, saliendo hasta en los VHS baratejos de las gasolineras noventeras, tenían ese toque de terror y gores en todas sus historias para mandar una moralina clara a todos los niños y enseñarles mediante el uso del miedo, qué hacer y qué no dadas ciertas situaciones o circunstancias. Sin embargo, con la llegada de una moral social enfocada a los más pequeños, la industria audiovisual ha ido adaptando todos estos cuentos a historias bonitas en las que refuerzan ciertos temas como la bondad, el compañerismo u otros aspectos positivos sin necesidad de utilizar el miedo como herramienta. Creamos a seres humanos alejados de la crueldad ficticia para luego dejarles desamparados, cuando crecen y abandonan la niñez, en un mundo en el que los medios de comunicación usan el terror como escalpelo para meterse en esas frágiles mentes y manejarles a su antojo. Nos hemos dedicado a endulzar todo a niveles tan altos que la nueva diabetes entre mi generación y los más jóvenes es la sociopatía. Es por ello que cuando uno se encuentra con este tipo de obras como Belleza, que no es escatológicamente incorrecto ni busca dar un toque de efecto con algún truco barato de última hora, se alegra sobremanera porque se da cuenta de que todavía hay cabida para este tipo de historias, tan clásicas como auténticas, que no persiguen un cánon preestablecido entre el cuquismo o lo gore.

Nuestra historia gira en torno a Hedionda, una joven que ha nacido con la desgracia de ser la chica más fea de todo el pueblo. Además, su vida es equiparable a su desgracia física, ya que trabaja junto con su madre como limpiadores de pescado, haciendo las veces de sirvientas para su madrina. Teniendo el combo que aúna ser fea, inculta y con eterno olor a pescado, se convierte en la diana perfecta para todos sus vecinos y conocidos, siendo utilizada como un mero felpudo para todos (salvo su madre y el hijo de su madrina). Cansada de tanta desdicha, la joven Hedionda se adentra en el bosque llorando y se encuentra, por cuestiones del destino, con el hada Mab que le concederá el deseo que más desea la joven: la belleza. Como no puede cambiar su físico, le lanza un hechizo que altera la percepción que tiene la gente sobre ella, convirtiéndola en el ser más bello sobre la faz de la Tierra. Lo que no sabe nuestra joven e ilusa protagonista es que hay que tener cuidado con lo que se desea y que la apariencia es menos importante de lo que ella cree…

Me parece totalmente sublime la manera que tiene la pareja artística conocida como Keraskoët de contar historias con ese tono de cuento bizarro y oscuro al estilo de los hermanos Grimm. Marie Pommepuy y Sébastien Cosset (que así es como se llaman originalmente ambos artistas) tienen ese don de crear cómics especiales, de esos que te absorben y no te dejan apartar la vista hasta que los terminas, siempre utilizando el gran atractivo que proporciona la ambigüedad y el tono tenebroso del guión de Hubert Boulard. Sin llegar a tocar la tecla de la sensibilidad del lector como hicieron magistralmente en Preciosa Oscuridad, en Belleza cambian el escenario por la situación de la protagonista, que ve como todo se desmorona a su alrededor por culpa de ella y su maldito deseo. Esta crítica a las falsas apariencias destruye todo el mamotreto de las redes sociales y la época de postureo extremo en el que nos encontramos actualmente, intentando mostrar la típica moralina a una población que se encuentra enquistada en estas actitudes.

Pero si hay que resaltar algo por encima de todo lo demás, es el apartado gráfico que se gastan los buenos de Kerascoët. No existe arte tan sencillo y tan detallado al mismo tiempo como el de ellos, jugando con la percepción de todos los personajes de la obra hacia Hedionda y demostrando que tener un estilo cuqui no conlleva a que sea descuidado y se deformen sus lineas con el paso de sus viñetas. La narración visual de la obra es clave y que todos los dibujos sean perfectos es esencial para ello, dándole sopas con ondas a todos los dibujantes pijameros actuales que se vanaglorian de usar un estilo parecido a ellos. De hecho su dibujo es tan bueno que sobra con un austero coloreado, que juega con el color negro y el dorado para darle vida y profundidad a cada una de las páginas, haciendo todavía más especial la obra si cabe.

Puede que sea casualidad o mera serendipia, pero lo cierto es que últimamente la editorial de Astiberri me está acompañando en casi todas mis tardes de lectura con cómics sencillamente maravillosos. Se esfuerzan en traer a nuestro país obras tan geniales y desconocidas por el público más alejado del cómic independiente o alternativo a los típicos superhéroes, que sería una falta de respeto no darles las gracias. Es por este buen gusto que tienen que acabé comprando Belleza cuando lo vi en la tienda (por eso y por Kerascoët) y creo que no he podido acertar más. Una verdadera joya del noveno arte que no puede faltar en la estantería de todos los que amamos las buenas historias y, por supuesto, de los que nos criamos leyendo los cuentos clásicos de los hermanos Grimm.

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Acerca de Joe Runner 50 Articles
Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Isla. Vivo mejor que quiero.

2 comentarios en BELLEZA. Cuando la apariencia lo es todo.

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