COLEGUIS: Yonkis de la amistad

Los amiguetes, los socios, la trupe, cuadrilla, compadres, compinches, la peñita guapa. Todos, quien más, quien menos, tenemos un grupo de personas con las que pasamos los buenos ratos, nos bebemos los malos tragos, compartimos nuestra vida y todo ese rollo hippy. Aquellos a los que tildamos de amigos, ¿no?. Pues ahora imagínate a esa peñuki a la que tanto quieres, ponles caretos de animales medio cuquis, medio raretes y drógate a lo bestia all night long. Cuando despiertes formarás parte de esta historia. Serás uno más de los Coleguis.

Por Ramonet Daví

The Young Ones, La Compañía del anillo, Los Vengadores, la peña de Scooby Doo, Las Chicas de oro, Los frikis de Big Bang Theory, Epi y Blas…está claro que la historia de la ficción nos ha brindado la oportunidad de conocer a grupos de inseparables amigos que de una forma u otra van a formar parte de nuestro imaginario durante el resto de nuestras vidas. En mayor o menor medida, estos supergrpuos nos han enseñado valores sobre la amistad, la generosidad, el amor, etc. Pero y estos 4 de la portada, ¿quién demonios son? ¿Qué se supone que van a enseñarnos? Pues muchas cosas y ninguna buena, según se mire, claro. Me explico:

Este tomo integral que ha sacado a la luz Apa-Apa Cómics y que recopila los cuatro fanzines que Matt Furie creó entre 2006 y 2011 bajo el nombre de Boy’s Club, nos cuenta las desventuras de cuatro coleguis totalmente pasados de vueltas. Andy, Brett, Landwolf y Pepe son cuatro compañeros de piso de lo más peculiares que no hacen el huevo en su vida. Y resulta que encima lo parten.

Allá por 2008 estos mentecatos saltaron a la fama gracias a Pepe, la rana. Resulta que los usuarios de la plataforma 4chan, una web que se creó básicamente para compartir imágenes y discutir sobre manga y anime, se apropiaron de la creación de Furie y la empezaron a utilizar en miles de memes. Se reinterpretó y se uso hasta decir basta en muchos ambientes totalmente lejanos a la filosofía originaria de los fanzines y del propio personaje. Hasta llegó a aparecer en la última campaña presidencial de los Estados Unidos y formó parte de colectivos de extrema derecha, llegndo a protagonizar un libro ilustrado anti-islam. Furie, al ver todo lo que generaba su inocente creación se cabreó y se puso en manos de abogados para reclamar derechos de autor y obviamente, desmarcarse de todos esos usos indebidos de su personaje. Pero como todo esto es harina de otro costal y aquí un servidor de leyes no sabe ni papa, si os interesa el tema, buceáis un poco por la red y listo.

Lo mejor de todo esto, es que si Pepe The Frog fuera un personaje real, lo más seguro es que toda esta polémica le hubiera pillado fumado, borracho y puesto hasta las trancas (de rana). ¿Por qué? Pues porque esto es lo que hacen esta panda de mamones con patas. Holgazanear, putearse, empinar el codo y catas de drogas non-stop.

Como bien reza la contra del tebeo, esta delicatessen del humor visual y verbal es un indispensable si te partes el ojete con las locuras creativas de Joan Cornellà, Simon Hanselmann o Xiomara Correa. Visual, porque utiliza una línea muy limpia, monocolor azul, sin florituras, con ausencia prácticamente total de fondos en las viñetas, que responden siempre a una estructura mimética en casi todas las páginas. Este tío tiene muy claro lo que quiere y no se anda con chiquitas. Humor directo acompañado de un lenguaje callejero (mención especial a la exquisita traducción) que le va como anillo al dedo para ambientar el turbio porvenir cerebral y los limitadísimos recursos semánticos de los mendas lerendas.

Un mix de situaciones inverosímiles, las típicas chorradas que se le pasan a uno por la cabeza cuando es adolescente y aún tiene un ejército de millones de neuronas en fila, dispuestas a morir por la buena causa de una fumada de puta madre.

A modo de gags cortos, el autor nos muestra el desperdicio de vidas de estos 4 animalicos, a cada cual peor de la chota. Vómitos, cagarros del tamaño de una baguette XXL, suciedad, videoconsolas, pedos, corridas, comida basura, setas alucinógenas, psicodelia, divertimento, troncharse de risa, subidón, bajón y resaca. Todo incluido en el pack, que te vas a llevar a casa en una sublime edición, digna de cualquier yonki del tebeo que se precie.

Una sátira tronchante sobre los peligros y diversiones que conlleva la pre-madurez. Un tebeo que pretende entretener, explorar nuevas formas de humor y descolocarte a cada página. Una joya de la comedia contemporánea que no debes dejar en la estantería de tu tienda la próxima vez que vayas.

Mejor que una calada de la hierba más buena que hayan probado tus pulmones, colegui.

Sigue a La Isla de las Cabezas Cortadas en Twitter y en Facebook.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.