EL HOMBRE GARABATEADO

Una historia que explora el poder de la palabra, de los mitos transmitidos oralmente, de la familia y de la sangre, todo ello narrado con el siempre maravilloso dibujo de ese señor suizo, referente imprescindible del cómic llamado Frederik Peeters.

Por Javier Marquina.

Angulema. Miel para moscas como nosotros. Un lugar de perdición. De vicio. De locura. Lleno de colores brillantes y miles de irresistibles tentaciones de las que apenas te libras a pesar del la barrera económica e idiomática. El pecado. La belleza. La angustia. La muerte…

Recuerdo entrar a la carpa de las grandes editoriales francesas durante la edición de este año y sufrir algo parecido a un shock anafiláctico. Demasiada variedad. Demasiada información. Cientos, miles de volúmenes expuestos para tu delirio. Una auténtica avalancha sensorial de la que apenas te puedes recuperar. Novedades. Clásicos. Colecciones completas. Un infinito catálogo de todo lo que uno puede imaginar. Y entre ellas, un tebeo, un volumen en especial: El Hombre Garabateado de Lehman y Peeters anunciado como novedad destacada.

No es de extrañar que ver la publicación de este cómic entre las novedades de Astiberri supuso una doble alegría. Por una parte, no tener que arrepentirme de por vida por no haberme hecho con él en citado Salón de Angulema. Por la otra, la satisfacción de ver como la paciencia tiene recompensa y poder disfrutar de él en español. Lo siento. Mi francés se reduce a tres años muy lejanos en la extinta EGB que han sido borrados casi por completo del disco duro de mi cerebro. Capto a duras penas un par de palabras habladas y la lectura se vuelve una cuesta demasiado empinada para mi concentración inexistente. Reunir la cantidad de fuerza de voluntad suficiente para evitar la compra y ver que la espera ha merecido la pena es un triunfo que te llena de endorfinas; una batalla ganada a la adicción y al ansia.

El Hombre Garabateado es un relato sobre una maldición familiar. Una fábula sobre mujeres acosadas por una tradición cruel y sanguinaria que las persigue en forma de icono terrible e implacable encarnado. Un viaje iniciático en el que las protagonistas descubren quiénes son, y quiénes fueron todas aquellas que les precedieron. Lehman y Peeters diseñan una mitología en esencia antigua, pero con ramificaciones hacia pecados y faltas que huelen a actualidad. De los druidas al nazismo, combinan con acierto historia y mito en un thriller que comienza como una novela de asesino en serie para irse deformando poco a poco a manos de lo sobrenatural gracias a esa arqueología que nunca existió pero que tanto deseamos que exista. Es cierto que hacia el final del cómic hay una disociación en la trama que me confunde, como si hubiéramos estado siguiendo un hilo que parecía principal y acaba siendo cortado de manera abrupta por el verdadero meollo de la cuestión. Es un salto imprevisto que me dejó con un sabor agridulce en la boca, quizá porque el 80% de las páginas parecen conducirte a un lugar que acaba por no estar allí. No de manera exacta, al menos. La historia funciona, sí, pero deja algunos interrogantes a intentar resolver en segundas lecturas que en un primer impacto parecen pertenecer a dos guiones totalmente diferentes que se encontraron al final de la vía.

Más allá de este salto argumental, El Hombre Garabateado funciona como aventura, como cómic de serie negra y como perfecta escenificación de ese tipo de tebeo protagonizado por mujeres que no necesita el panfleto ni la reivindicación  estridente para dejar claras sus intenciones. Todo encaja con fluidez y normalidad comandado por el arte de un Peeters bregado, efectivo, consciente de su talento y capaz de entregar viñetas potentes, preciosas y perfectas con una seguridad envidiable. Me fascina como maneja las distancias y como coloca al lector en las disposición perfecta para leer cada escena. Domina por completo tanto los planos abiertos en los que el paisaje lo es todo como los momentos de acción, en los que alcanza lo sublime narrando los combates con violencia cruda y espectacular. Si el guión de Lehman cumple a la perfección con su cometido misterioso y te lleva de la mano hasta el final a pesar de los citados baches, el dibujo de Peeters es el plus que te empuja a la compra, hipnotizado por la potencia, la plasticidad y la efectiva y espectacular eficiencia de su puesta en escena, así como por la naturalidad y el carisma de sus personajes. Las mujeres son mujeres y los hombres hombres, una regla tan sencilla como a menudo olvidada en el mundo de la historieta. Mujeres que te gustaría conocer y abrazar, además. Mujeres reales que no necesitan de recauchutados para resultar fuertes, atractivas y sexuales.

Tenemos intriga, magia, terror y el misterio primigenio que te envuelve cuando paseas de noche por un bosque de montaña. Esa sensación de vacío, de grandeza, de poder puro y primordial que duerme esperando su oportunidad de venganza. 328 páginas perfectamente editadas de puro cómic, dignas de esa corriente editorial de calidad a coste ajustado que Astiberri va a convertir en un clásico. Una mezcla de muchos géneros bien realizada. Entretenimiento de calidad dibujado de forma magistral por un autor que ya no nos pilla por sorpresa.

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Acerca de Javier Marquina 252 Articles
Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

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