GOYA. Lo sublime terrible.

La enésima historia de terror de El Torres que, junto a Fran Galán, nos narran la parte oscura de la vida de uno de los mejores pintores de la Historia: Goya.

Por Joe Runner.

Siempre he escuchado aquello de que “el arte se hereda”, o al menos el amor a este. Lo cierto es que en mi casa tuvimos una gran referencia artística con nuestra madre, la cual adora leer, cantar y bailar. Y pese a haber heredado el estigma familiar de ser madre soltera que tiene que sacar adelante a su familia ella sola, mi infancia siempre se vio iluminada por su ejemplo. No era de extrañar que con el paso del tiempo fuese desarrollando cierta admiración por el arte más alejado de las letras y los grandes cuadros clásicos dejasen una fuerte huella en mí. Pero si había uno que lograba llamar mi atención y aterrorizarme por partes iguales, ese era Goya. En sus pinturas era capaz de ver cosas que en el resto no, haciendo que luego le diera la noche a mi madre y, como buen niño hiperactivo con demasiada imaginación, no quisiera irme a dormir. De hecho es de los pocos artistas que recuerdo de pequeño, aunque con el paso de los años solo desarrollé gusto por las pinturas al más puro estilo amateur y me considero un auténtico desconocedor del medio. Sin embargo, mantengo grabado a fuego los cuadros de Goya, en especial el de Saturno devorando a su hijo, que fue protagonista de mis pesadillas durante más de una década. De más mayor ya me interesé sobre su vida y sus pinturas describiendo la cruenta guerra y despertaron en mí una gran lástima hacia la figura del pintor, ya que sufrió uno de los desengaños más grandes y sangrientos de la historia. Un auténtico personaje que bien merece sus propios libros, películas o cómics para narrar una vida llena de grandes encuentros y desencuentros. Y por buena ventura, hoy me toca hablar de uno de estos.

Puede que lo sencillo podría haber sido ceñirse de manera estricta a la vida del autor aragonés, pero El Torres lo lleva todo un paso más allá, creando una historia de terror en la que entremezcla las vivencias del pintor con algunas de sus obras más emblemáticas, como si en realidad no hubiesen salido de su imaginación a la hora de realizarlas, sino que se tratase de recuerdos o remedios para intentar escapar de una maldición. El escritor español está ya más que acostumbrado a realizar cómics de este tipo de temática, pero siempre jugando en distintos terrenos con los  que innovar  o, al menos, hacer referencias frescas de todo aquello que le apasiona y se le da tremendamente bien. Con esta nueva vuelta de tuerca reconoceremos a personajes tan emblemáticos como la duquesa de Alba (la buena), Asensi Julià o Josefa Bayeu, que tendrán un papel esencial durante toda la trama de la obra. Si bien es cierto que el corte biográfico se pierde para dar paso a una historia totalmente de ficción, la parte histórica le da ese poso de realidad que logra generar cierta zozobra en el lector, queriendo creer que quizá no hay tanto de invención en la historia de El Torres.

Normalmente para una historia de terror lo suyo es contar a tu disposición con un artista que no sea del todo detallista, que juegue un poco con los trazos ambiguos para que la mente del lector dibuje del todo la secuencia en su cabeza. Sin embargo, ese sería un lujo que se podría haber pagado caro en una obra en la que el protagonista es Goya y sus obras. Cuando ves las primeras páginas dibujadas por Fran Galán te das cuenta de que estás frente a un dibujante fuera de lo común, que sabe jugar con diferentes estilos visuales para acomodarse al guión y, de paso, darle un toque de su personalidad a la historia. Lo que me gusta mucho de su arte es que encontrar a un buen dibujante no es una tarea difícil, pero alguien que sepa narrar tan bien y encima tener ese punto de personalidad, llegando a representar de manera sublime el cuadro de El Aquelarre, es para quitarse el sombrero. Un auténtico figura que juega con las luces y los colores para resaltar cada una de las viñetas y aupar todavía más un guión de órdago.

Es cierto que vivir del cómic en un país como España es un lujo al alcance de unos pocos, pero que no os quepa duda que no es por falta de calidad. El nivel va subiendo año a año y a un ritmo casi exponencial, dejando claro que los amantes del noveno arte nacional no lo son tanto y pecan un poco más de pijameo americano. Con Goya, Lo Sublime Terrible queda claro que la calidad no entiende de naciones ni idiomas y que se puede mirar en el folklore patrio para crear obras de arte muy superiores a lo que se crea fuera. Sin ir más lejos, este año los españoles han arrasado en nominaciones a los premios Eisner, con especial atención en Las Meninas y El Fantasma de Gaudí (también de El Torres junto a Jesús Alonso Iglesias), irónicamente ambas centradas en dos de los mejores artistas de la historia de España. Puede que poco a poco se vaya cambiando el paradigma del consumo de cómics nacional y que todos estos autores puedan empezar a ser tratados como los artistas que son y vivir de ello. Puede que finalmente el arte sí se herede. Lo que sí está claro es que Goya estaría tremendamente orgulloso del trabajo de Torres y Galán.

Sigue a La Isla de las Cabezas Cortadas en Twitter y en Facebook.

Acerca de Joe Runner 46 Articles
Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Isla. Vivo mejor que quiero.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.