HEROES COMIC-CON. Ese lugar donde quedar con los colegas y poco más.

Ferias, salones y todos esos eventos relacionados con el cómic. Si se llama Heroes Comic-Con tratará de eso, ¿verdad? De cómics….

Por Teresa Domingo.

 

Al menos es lo que espero encontrar cuando asisto a una convención especializada en algo. Que haya ese algo. Y el hecho de que la primera edición de esta Heroes Comic-Con, sorprendentemente en un evento de este tipo en España, supiera darle más o menos el mismo espacio a los stands de cómics y merchandising, otorgando la misma presencia al papel que a los moñecos, hizo que repitiera experiencia este año. Pero nada más lejos.

Poca oferta para el visitante, menos artistas internacionales con peso en la industria, mayor precio de entrada y de alquiler por puesto… ¿Alguien da menos? Adjudicado a los mismos organizadores que optan por cambiar una estrategia que, como funcionó bastante bien el año pasado, ¿para qué van a repetirla?

No dudo que para organizar el tinglado sean de los mejores, no voy a cuestionar esto porque lo único que he organizado en mi vida son los armarios de mi casa. Estaba todo muy limpito y muy bien distribuido, con personal de sobra para atender las necesidades de los asistentes, un área de food trucks bastante maja y no hacía calor. Con la logística no tengo ningún problema, pero ¿dónde estaban los cómics? Y de esto sí que voy a opinar porque no son pocos años los que llevo buscando y consiguiendo “trofeos” por los salones.

Ganadores del concurso de Cosplay de Heroes Comic-Con 2108.

Recuerdo con ternura el primer salón del manga de Madrid, allá por 2002, en el que los stands eran mesas corridas en un salón de convenciones del Hotel Puerta de Toledo y donde unas cuantas tiendas y un par de editoriales nos acercaron por primera vez en este formato de exposición el manga y las exclusivas y codiciadas figuras de colección. Y ya por aquellas era notable la fuerte presencia de las editoriales vendiendo las novedades a la chavalería, pero también cajas y cajas de grapas y tomos antiguos, descatalogados o simplemente seleccionados por los tenderos para tentar a nuestra compulsividad y maltratar nuestros bolsillos. Aquel concurso de cosplay sí que fue para verlo y no el lujo de corte y confección que se ha derrochado en esta Heroes Comic-Con.

Este tipo de expos, capaces de mover masas ingentes de personas con esquijamas de colores, pronto son mancilladas y ultrajadas por Don Dinero y los poderosos caballeros que lo manejan, que las hacen crecer expo-nencialmente edición tras edición, incluyendo nuevas actividades, muestras y artículos exclusivos y autores totalmente fuera de nuestro alcance. Ediciones gloriosas que nos hicieron creer que la fiesta no se iba a acabar nunca y nos hacían contar los días que quedaban para la siguiente sin darnos cuenta de que, como siempre que se populariza algo, un día iba a reventar.

Lo mismo te pilla despistado y te crees que es algo de V de Vendetta, pero es promo de La Casa de Papel.

Amigos, ese día ha llegado. Si el dinero que te piden por la entrada supera las expectativas de lo que vas a encontrar dentro, las colas son las máximas protagonistas del evento y el único aliciente para seguir asistiendo son las reuniones con amigos de ayer y hoy, creo que nos estamos bañando en agua ponzoñosa. ¿Y dónde están los cómics? Eso quisiera saber yo, que me pasé ocho horas allí metida y vi sólo unos pocos. Atracciones, competiciones, stands y presentaciones de personajes y contenido que poco tienen que ver con el mundillo, un montón, pero cómics pocos.

Señores organizadores que saben mucho de organizar pero poco de lo que organizan: si, a la vista está que la globalización no es buena en ningún aspecto de nuestras vidas, ¿por qué lo iba a ser en algo especializado? No mezclemos cosas y centrémonos, que hay ferias para todos. En un evento que lleva la palabra cómic en el nombre lo que queremos ver, buscar y comprar son cómics. Y no me refiero a novedades recién salidas de la editorial, para eso todos y cada uno de nosotros tenemos nuestras tiendas de confianza. Hablo de escudriñar en los puestos y llevarte todas esas cosas que no encuentras en las primeras páginas de los catálogos de internet.

Al final siempre mola porque quedas con los colegas, con los de cerca y los de lejos, pero lo que nos faltaba era pagar por quedar con ellos. Al fin y al cabo estamos en Madrid, oiga, y tiendas para diggear las tenemos todas y la mayoría bien juntitas.

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Acerca de Teresa Domingo 179 Articles
Si es creepy, es para mí.

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