LA DANZA DE LOS MUERTOS

La muerte no es el final. A menos que te quedes sin marihuana, claro, porque entonces es mejor morir dos veces.

Por Javier Marquina.

Mi infancia son recuerdos del recibidor de la casa de mis tíos. Hace demasiados años. Sin embargo, lo veo como si lo tuviera delante. Colgado de una de las paredes, destaca como iluminado por una supernova. Es un cuadro enmarcado en madera y pan de oro. Una obra maestra. ‘El Triunfo de la Muerte’ de Bruegel el Viejo. Un lienzo hipnótico en el que los muertos, salidos de la tumba, se entregan a una orgía de muerte y destrucción digna del fin del mundo. Esqueletos que abren ataúdes para acuchillar, estrangular y despedazar a los vivos, en una composición tan abigarrada de detalles, que no importa cuantas veces lo hayas visto, no importa cuantas horas pases contemplándolo obnubilado, siempre encuentras algo nuevo en cada visionado. Sin duda, uno de mis cuadros favoritos. Uno que, además, podemos disfrutar si visitamos el Museo del Prado en Madrid.

Aunque Pierre Ferrero parece haberse inspirado en los grabados de Hans Holbein para su cómic La Danza de los Muertos, encuentro inevitable establecer conexiones con la obra del pintor flamenco por pura deformación sentimental. He pasado demasiados años fascinado y aterrado por aquel ejército putrefacto como para no establecer analogías. Y es que el este tebeo editado por La Cúpula, cadáveres, esqueletos y violencia desatada campan a sus anchas en cada página. También hay niñas con muy mala leche, magos con ansias de poder y vivos que se enfrentan llenos de desenfreno y sin esperanza a un combate que no pueden ganar. Y drogas, una buena cantidad de drogas, una jodida montaña de drogas. De eso que no falte. Qué sería de la vida muerte sin los estupefacientes…

Es difícil clasificar este cómic en una sola categoría. Humor, horror, lisergia y un aroma a tabla románica bañada en colores de los setenta que te descoloca y no te deja recomponerte hasta el final. Contemplamos con los ojos como platos un catálogo monstruoso que va llevándote en cada página por una pesadilla hilarante en el que la maldad es salvaje y la venganza el único sentimiento puro y digno que podemos encontrar entre la caterva de abyectos personajes. Masticando vísceras y THC, los personajes de Ferrero son simples en sus deseos, tan viles como inocentes. Buscan el recuerdo de las cosas buenas de las vida. El contraste es constante, inunda cada página. El lector debe enfrentarse a una estética medieval rebozada de colores pop, mientras el lenguaje moderno y el espíritu de un Woodstock apocalíptico lo tiñe todo de un humor negro sencillo, puro y aberrante.

La Danza de los Muertos es un viaje flipante, imposible, una verdadera odisea en la que las palabras adquieren texturas y se vuelven tan locas como los dibujos, gracias a un trabajo de rotulación que pocas veces se puede contemplar en un  cómic actual. Y no solo eso. Bajo todas estas capas de necromancia digna de El Ejercito de las Tinieblas, retablos impíos y colocones varios, hay una belleza retorcida de la que es imposible escapar. Esquemática y extraña, pero inevitable. Una atracción primaria basada en ese magnetismo que nos idiotiza, que nos hace mirar embobados el fuego, las olas del mar o el wrestling. Como un acto de fe o un aquelarre, todo lo que vemos en La Danza de los Muertos es incómodo e hilarante, tan esquemático e imposible como perfectamente ajustado para lo que se pretende contar. Un cómic que no es redondo porque está lleno de aristas ocultas en sus perspectivas dementes, visionarias y marcianas. Un cómic que uno puede imaginar siendo esculpido viñeta a viñeta en los claustros de un monasterio, por un ejército de maestros canteros que se desnudan y bailan cincel en mano después de haber chupado los lomos de una legión de sapos verrugosos.

Sigue a La Isla de las Cabezas Cortadas en Twitter y en Facebook.

Acerca de Javier Marquina 252 Articles
Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.