La Forma del Agua. Chica conoce a monstruo marino

La Forma del Agua es la película para monstruos que todo el mundo quiere ver. Por algo será.

Por Javi Jiménez.

Quién me iba a decir a mi que el año en el que la Bella y la Bestia (versión real de la life) iba a ser la película más vista, la crítica iba a laurear a otro remake de la historia de amor más bestial de la mitología popular. De Guillermo del Toro conocemos bien su amor por los monstruos, eje central de su vida cinematográfica, y en La Forma del Agua vuelve a sacarlos a la palestra.

No es el primero atraído por la poderosa metáfora del ser incomprendido, incapaz de comunicarse de forma efectiva con los seres que le rodean, humano pero sin ser parte de la especie, solitario y dolorido con una situación que no puede controlar. Por no ser el primero Del Toro tiene un trabajo más complicado por delante pero también más posibilidades para lucirse en los detalles.  La historia de la Forma del Agua ya la hemos visto en otros sitios pero que en la película luce como nueva. Pocas veces me he quedado en el cine tan prendando, tan maravillado por el mundo fantástico que plantea. Idílico y descarnado a la vez, ese mundo te absorbe, te hace sentir parte y te involucra en la película.

El secreto de la química de la película sin duda son el elenco de protagonistas, un trío ganador formado por Elisa (Sally Hawkins), Giles (Richard Jenkins)  y  Zelda (Octavia Spencer). Tres protagonistas cada uno con sus propios problemas que les hacen ser un poco monstruos de cara a una sociedad americana en medio de la guerra fría donde el ideal de familia americano se defiende más a ultranza que nunca.

La película se muestra sin tapujos desde el primer momento. De forma casi inocente crea a sus personajes con total naturalidad. Elisa es muda pero muy alegre, con un deje de Amelie que vive encima de un cine con su vecino Giles, artista de profesión y sus gatos. Elisa trabaja con Zelda en una instalación de investigación del gobierno haciendo la limpieza del recinto. Allí Elisa conocerá a un ser sobrenatural (algún antepasado de Abe Sapiens)  con el que surgirá la chispa del amor.

En La Forma del Agua hay tiempo para todo: para reír (Zelda tiene grandes chascarrillos), para sentir amor, asco, miedo, tensión e incluso llorar un poco. La película está tan bien construida que te involucra por completo y consigue que no mires ni un momento el reloj. No hay escena que dé puntada sin hilo ya sea para avanzar la trama o profundizar en los personajes.

Si bien es una trama que podría pecar de convencional, una historia de amor un tanto típica (incluso entre los romances monstruosos), sabe exprimir muy bien las peculiaridades de sus personajes y las interpretaciones de los actores.  En buena medida la película funciona gracias al villano que se antepone a nuestros protagonistas Michael Shannon en estado de gracia, dando más miedo que cualquier monstruo y que me recuerda, salvando las distancia, al mítico Hans Landa. Aún así sin duda la estrella de la película es Sally Hawkins. Una chica que no es una princesa Disney y que sabe transmitir muy bien sin utilizar las palabras, sin duda consigue que te enamore casi instantáneamente.

Si antes hablábamos de las metáforas de las películas de monstruos La Forma del Agua sin duda tampoco se queda atrás en este terreno. Trata de forma muy crítica temas como el racismo, la homosexualidad, el acoso o el clasismo. Los protagonistas forman parte de las minorías, los rechazados, los monstruos que el status quo ignora o trata de eliminar activamente. Y así se nos muestra, de forma tan natural como tristemente ocurre en la realidad, sin que ese discurso se imponga al de la película que no es otro que el de una bonita historia de amor.

La Forma del Agua es la favorita de los Oscars de 2018. No nos extraña para nada, una película estéticamente muy bella, narrativamente bien construida y con unos personajes y unas interpretaciones a muy alto nivel. El contenido de la película está bastante suavizado para el público americano pero quizás algunas de las aristas se le atragante a algún crítico mojigato con voto para la ceremonia. Pase lo que pase, La Forma del Agua es una película que deberíais ver en cuanto podáis.

Sigue a La Isla de las Cabezas Cortadas en Twitter y en Facebook.

Acerca de Javier Jimenez 219 Articles
Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

1 Trackbacks y Pingbacks

  1. ¿Mola o no mola? Vol LXXXVII. ¿Libertad de expresión? No nos consta. - La Isla de las Cabezas Cortadas

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.