LORDS OF CHAOS. Pure fucking descontrol.

Tres fueron los títulos que durante el pasado Festival de Sitges presentaron producciones con el metal como elemento central de la obra, bajo distintos prismas. Heavy Trip una comedia desmadrada. Mandy, la catarsis de Nicholas Cage, con un enfoque más fantástico. Y Lords of Chaos, la crónica negra de los acontecimientos que dieron origen a todo

Por Teresa Domingo.

 

A veces la realidad supera la ficción, y el nacimiento del Black Metal y lo que aconteció con sus protagonistas parecen más una película de terror que el día a día de unos chavales noruegos que encontraron en la música más salvaje una forma de expresión.

Dice el refrán que una imagen vale más que mil palabras… Ya conocemos la historia de cómo surgió el Black Metal y los hechos violentos que lo rodearon, como género musical y como movimiento reivindicativo, de boca de sus protagonistas por dos conocidos documentales: Until the Light take us, que nuestro compi Javi J ya tuvo a bien traer a la Isla, y Pure Fucking Mayhem. Sabemos perfectamente lo que aconteció en la escena noruega en general y con los Mayhem en particular y ahora llega el momento de verlo de forma lineal y con la crudeza que una historia que ya lo tiene todo requiere.

Bueno, eso y que el morbo es inherente al ser humano y los Mayhem en sí son uno de los sucesos más delirantes de la historia del Black Metal, así que, si podemos verlo, ¿para qué queremos que nos lo cuenten?

Precisamente de esas entrevistas, en las que los propios protagonistas relatan el devenir de aquellos años, es de donde se nutre su director Jonas Akerlund, para retratar a cada uno de los protagonistas y su forma de vivir el Black Metal. Además, es conocedor de primera mano de la escena de la época pues él mismo fue batería de un grupo de metal, Bathory. Si a toda esta documentación, propia y ajena, le sumamos que maneja con prodigio el plano y el montaje musical tras años de dirigir videoclips, entre los que se encuentran algunos de Rammstein, Madonna o Beyoncé, tenemos al mejor director que se podía pedir para esta producción.

Akerlund ha sabido representar al más mínimo detalle todo lo que podíamos esperar de este film. Cada rasgo, peculiaridad, extravagancia, pensamiento o intención de cada uno de los integrantes del grupo aparecen fielmente reflejados, tanto a través del relato como de las interpretaciones de los actores.

De este modo podremos ver el perfecto retrato de la obsesión por la muerte del vocalista, Pelle Ohlin ‘Dead’ (interpretado por Jack Kilmer, el hijo de Val Kilmer), que enterraba su ropa para que oliera a podrido, llevaba pájaros y ratones muertos en bolsas para inhalar el hedor de la muerte o hizo del maquillaje corpsepaint la máscara perfecta para ocultar su profunda decepción con la vida. Hasta que se la quitó en circunstancias bastante extrañas.

Pero el peso de la historia y, por ende, de la película, lo llevan sobre sus hombros Oystein Aarset ‘Euronymous’ (interpretado por Rory Culkin, el hermano de Macaulay Culkin) y Varg Vikernes (interpretado por Emory Cohen. No, este no es nada de los hermanos Cohen). Amén de la trágica muerte de Dead, conveniente aprovechada para hacer crecer el mito oscuro del Black Metal, fueron el postureo vanidoso de Euronymous y el fanatismo reivindicativo de Varg los que lo elevaron al nivel de leyenda tras la quema de iglesias, las peleas por el uso y el concepto del Black Metal, la confusión que se torna en paranoia y que generó tal desconfianza entre ellos y todos los rumores, reales o infundados, que corrían por la escena, hasta desembocar en un auténtico baño de sangre. Porque es necesario recordar que, tras el sonido, la estética y la actitud pure fucking evil del Black Metal, lo que hay son unos jóvenes de clase media, con millones de ideas y complejos bullendo por sus mentes y que lo que llevan a cabo con sus letras y sus actos es una encarnizada venganza contra el cristianismo, que se ventiló de un plumazo a todos los dioses de la mitología nórdica para instaurar al suyo.

Un biopic terrorífico, digno merecedor de su candidatura en la Sección Oficial a Competición de nuestro festival favorito, presentado de una forma divertida, a pesar de las atrocidades. Porque la ávida mano del director consigue que te dejes llevar por la magia del cine y te hace vivir el brutal y grotesco relato de estos jovenzuelos de forma natural y desenfadada, y hace que Lords of Chaos pase a formar parte de la cruda historia del Metal.

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Acerca de Teresa Domingo 179 Articles
Si es creepy, es para mí.

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