LOS DOCE NACIMIENTOS DE MIGUEL MÁRMOL. Oda a la lucha.

Cuando una persona decide luchar por su pueblo, la justicia y la igualdad, el único gran obstáculo es no encontrarse con una vida llena de dificultades. Mientras puedas vivir, podrás seguir luchando. Igual que hizo Miguel Mármol.

Por Joe Runner.

No creo en el destino, el sino o un camino marcado para cada una de las personas que no se puede cambiar de forma alguna. Como rollo poético está muy bien y soy de los que gustan de historias fantásticas que hablan de este tipo de cosas, pero como científico frustrado que soy no podría dormir tranquilo si me dejase llevar por lo intangible e indemostrable. La única fe a algo fantástico es aquella de ver una sociedad concienciada con sus medio, luchando por la igualdad de derechos y que busque el avance sin necesidad de destruir el único planeta del sistema solar que ha tenido en bien mantenernos en su superficie. A primera vista parece mucho más fantasioso que aquello de creer en hilos rojos o libros en los que nuestro nombre sale escrito junto a nuestro devenir. Lo admito, soy un soñador. Sin embargo me toca aceptar (muy a regañadientes) que existen personas con una capacidad innata hacia algo o, inclusive, con un cierto grado de suerte favorable para según qué cosas. El ejemplo más burdo y terrenal sería el del deporte, ya que goza de mayor visibilidad en nuestros tiempos, pero a todos nos pueden venir a bote pronto grandes pintores, escritores, arquitectos, filósofos o políticos que nacieron con cierta facilidad a desarrollar su oficio con mayor presteza que el resto de sus coetáneos, sobresaliendo sobre los demás con un cierto aura de superioridad flagrante que no se encuentra en el simple entrenamiento o estudio. Lo que me hace reflexionar sobre cuál es mi maldito papel en esto que llaman vida y para qué narices he nacido yo… Pero volviendo al tema central, hoy nos toca hablar de uno de estos tipos tocados por la divinidad y, además, tiene nombre y apellido: Miguel Mármol.

A cinco años de estrenarse el siglo XX, en la ciudad salvadoreña de Ilopango nació una de las figuras más representativas de la nación centroamericana, uno de esos luchadores por la libertad y la igualdad que no ceja en su empeño de cambiar la realidad de una nación mermada por el poder extranjero y la extrema polarización de la economía entre sus habitantes, en la que una minoría muy poderosa y rica contrasta con un pueblo extremadamente pobre. Y eso que la vida no se lo pondrá fácil, pues lo que comienza con una resurrección recién llegado a nuestro mundo, terminará por convertirse en un periplo lleno de caprichosas encrucijadas en las que la última opción que lleva a la muerte siempre toma un desvío y deja a nuestro protagonista con una nueva oportunidad para continuar su vida de lucha constante. Pero no nos engañemos, la historia de Miguel es la típica en las que la realidad supera a la ficción, logrando escapar del toque de La Parca hasta en una docena de ocasiones y siendo perseguido como un prófugo por los dictadores de El Salvador por el simple hecho de buscar un cambio más justo, más igualitario. Al fin y al cabo nunca dejó de ser un soñador que buscaba hacer realidad su sueño, convirtiéndose en el principal estandarte del cariñosamente inventado marxismo mágico.

La manera en la que Dani Fano nos narra la vida del bueno de Miguel es tan fluida y natural que, pese a la cantidad de situaciones rocambolescas, no se puede distinguir bien entre la ficción y la realidad. Digo esto admitiendo que soy un desconocedor de la vida del personaje, al cual he logrado conocer mejor gracias a la obra que Fano nos presenta. Sin saber si en realidad existe algo de inventiva en la historia, quiero creer que todo lo aquí acontecido ocurrió de verdad, mitificando una figura que ya de por sí posee buena fama. Pero si hay algo que me ha gustado de la narración del autor donostiarra es el uso del léxico autóctono salvadoreño, adentrándonos en un mundo que dista mucho de las palabras que estamos acostumbrados a escuchar por estos lares y que ayudan al lector a meterse todavía más en la historia, si bien es cierto que al principio se hace algo extraño. Pero creo que siempre viene bien aprender algo sobre otros países o culturas, empapándonos de su historia y saliendo de nuestra zona de confort comiquera.

Aunque no sería justo ver esta obra como una mera biografía sobre la persona de Miguel Mármol, ya que también hace la función de cualquier cómic ameno y accesible a las mil maravillas. Me explico, como demostración de que no va solamente dirigido a un tipo concreto de público, dejé el cómic a mi novia para ver si ella lo podía disfrutar igual que yo y así fue. No hace falta conocer al personaje ni simpatizar con sus ideales para sentirse atraído por esta gran historia. Si encima le sumas un apartado artístico muy personal y detallado, que usa el trazado simple y limpio  como herramienta narrativa, pues mejor todavía. También hay que admitir que está en blanco y negro y eso es siempre un punto positivo para mí, que suelo disfrutar más de este tipo de arte cuando no tiene coloreado. Me parece una auténtica maravilla que Astiberri haya apostado por un proyecto tan personal como este, que tan difícil es de encontrar en un mercado que todavía copan las capas y mallas. Pese a ir poquito a poco, la parrilla comiquera española va ganando fuerza con el paso de los años, sudando sangre para lograr afianzarse centímetro a centímetro. Tengo la esperanza de que algún día todo acabe con un mercado más justo. Todos ganaríamos. Aunque me temo que como bien dice Fano en su obra, esto es como la lucha obrera, una lucha de siempre y para siempre…

Sigue a La Isla de las Cabezas Cortadas en Twitter y en Facebook.

Acerca de Joe Runner 50 Articles
Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Isla. Vivo mejor que quiero.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.