MÁCULAS: una perfecta declaración de amor.

En Máculas, toda la complejidad, la textura y el despliegue, todo el duro trabajo que se adivina en cada página, acaba siendo destilado en un único y simple mensaje que trasciende todos los esquemas. No importa a qué nivel de lectura te encuentres. Al final, lo que queda cuando acabas este imprescindible tebeo es EL AMOR.

Por Javier Marquina.

Me estallaba la cabeza. Tenía tanto de lo que hablar, tantas ideas girando en mi cerebro, que me ardían los ojos. Me acababa de enterar de la muerte de Steve Ditko, casi en el mismo momento en el que terminaba de leer Máculas. De alguna forma, sabía que todo estaba relacionado. Algo me decía que tenía que escribir algo uniendo los dos factores, los dos hechos. No podía ser algo casual. Las cosas no pasan porque sí. Dios no juega a los dados y toda esa mandanga determinista que niega el azar.

Estaba claro que había un elemento en torno al cual pivotaban ambos acontecimientos. El cómic. El cómic como eje central. Como medio. Como metáfora. Como elemento alrededor del que se aglutina todo. El cómic como parte imprescindible de tu vida. Que te moldea. Que te cambia. Que te hace ser quien eres. Que te da nombre y apellidos más allá de la genética. Todo reunido en un solo volumen. En una sola obra. En Máculas.

Máculas emula a Grant Morrison traspasando la cuarta pared. Creando ese tipo de metacómic al que tan afín es el escocés. Y lo hace utilizando elementos patrios y ajenos, iconos tan reconocibles que es imposible no sentirse identificado. Puede que Spinelli se parezca más a Kirby que a Ditko, pero el aroma a Spiderman que desprende Dot Spott es casi imposible de obviar. No importa. Lo fundamental es que aquí se habla de la creación, de los derechos, de esa difusa línea en la que los personajes, al traspasarla, dejan de pertenecer a sus autores para convertirse en patrimonio inmaterial del imaginario colectivo. Máculas es también un homenaje anticipado a una labor, a una carrera, a una vida entera dedicada a dibujar, a crear, a dividir la página en 9 viñetas a modo de cárcel de papel, un atrapasueños lleno de vida e ideas.

El guión de Jordi Pastor es un canto nostálgico dedicado a toda una generación. Un homenaje merecido a todos los que descubrimos el mundo a través de Fórum y Zinco. Un festival de referencias cruzadas en el que la realidad y la ficción van saltando hasta convertirse en una, en un proceso que recuerda poderosamente al Animal Man o al más reciente Multiversity morrisonianos. Crítico contra las grandes empresas cuyo único interés se basa en las cifras de ventas, Máculas es una oda al papel, al olor de la tinta, a la imaginación y a las horas consumidas delante de un tebeo, pasando páginas, leyendo. Es un grito silencioso que se aferra a lo analógico, consciente del tirón de lo digital pero reacio a asumir todas las sensaciones que se perderán cuando lo único que tengamos sean dispositivos ópticos carentes de olor y tacto.

Máculas es un círculo que se cierra sobre sí mismo tocando todas las teclas que nos hacen sonreír con añoranza, en una historia que se completa de forma redonda dejándonos un millón de perlas que el buen buscador de tesoros sabrá descubrir. Pero Máculas, sobre todo, es un espectacular despliegue gráfico en el que Danide demuestra un potencial y un talento que deja sin respiración. Maleable, espectacular, clásico. El estilo del barcelonés es un mosaico sobre el que el guión destaca, mutando tanto en formas como en colores en un conjunto esplendoroso, deslumbrante. Cada personaje respira personalidad, recuerda a quien tiene que recordar, es quien debe ser. Un camaleón tan capaz de lo espectacular como de los psicodélico, que compone la página tomando los riesgos adecuados o ajustándose al canon cuando la historia lo pide. Todo un viaje gráfico en el que los colores sirven de índice para el universo en el que nos encontramos, dejando que el cromatismo más complejo se una a la mancha negra para evocar el viaje, el tránsito y la ruptura con la realidad establecida en cada momento.

Está claro que la espera ha merecido la pena. Reconozco que casi había perdido la esperanza y la parta más caustica de mi persona estaba convencida de que este era un cómic que nunca iba a tener entre manos. Sin embargo, aquí está. Quizá se hizo de rogar porque esperaba el momento justo para entrar en mi vida. Ese intervalo temporal en el que las noticias trascendentales se suceden para crear una cascada que te deja marcado y permanece para siempre en tu memoria. No en vano, Máculas es un sentido homenaje a esa generación de genios que, como Ditko, establecieron las bases de un nuevo lenguaje, de un nuevo medio, de un nuevo universo…

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Acerca de Javier Marquina 250 Articles
Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

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