MR. MILAGRO. ¡Qué comience el espectáculo!

El maestro del escapismo, el genio de la excusa, la ganzúa de todas las cerraduras. Por fin podemos disfrutar de uno de los personajes más emblemáticos del universo DC actualizado. ¡Un fuerte aplauso para Mr. Milagro!

Por Joe Runner.

Cada año que pasa resuena con más frecuencia aquel monólogo depresivo y pesimista que decía Woody Allen al inicio de su película Annie Hall (y que tan bien utilizó Tote King en una de sus canciones). No pienso reproducirlo, os insto a que lo busquéis y, a poder ser, que sea junto a la canción del rapero español. Dejando la publicidad aparte, lo cierto es que la vida es un cúmulo de sufrimiento, dolor, asco, impotencia, injusticias y demás bazofia social que todavía me extraña que no seamos capaces de esperar nuestra muerte con los brazos abiertos, como una vía de escape perfecta a todo este calvario que llega a ser. Como solución tangencial y alternativa al deceso, tendemos a buscar la manera de hacer oídos sordos y ojos ciegos a aquello que nos incomoda y nos molesta, creando un mundo totalmente ajeno a la realidad y que se adapta, en mayor o menor medida, a nuestras precarias necesidades. Porque el ser humano es cobarde y la zona de confort es eso, demasiado cómoda como para sacar lo pies del tiesto y mancharnos de barro. Seguramente muchos pensarán que tampoco se nos puede culpar de eso, no todos han nacido para luchar en mil batallas o tener una vida llena de altibajos. Puede que sea comprensible buscar la estabilidad en los pequeños descansos que te da la vida y que redecores el resto a tu gusto. Al fin y al cabo todos vamos a terminar calvos y bajo tierra a su debido tiempo. Es mejor levantarse todos los días temprano, ir a trabajar, hacer que el jefe esté contento, volver a casa, hacer que la gente que nos rodea esté contenta, irnos a dormir y vuelta a empezar. Puede que para muchos sea la definición propia de un mero engranaje social, pero lo cierto es que en ocasiones hasta esa simple rutina se vislumbra inalcanzable. Y es que cada uno tiene sus propio sueños y necesidades, sino preguntadle a Mr. Milagro.

Lo primero es lo primero: Tom King es un auténtico máquina. Estoy de acuerdo en que suele caer en vicios en los que tiende a repetir situaciones en sus historias, pero la capacidad de humanizar a sus personajes es indiscutible. Da gusto que alguien que dedica casi todo su tiempo en guionizar al reclamo principal de la editorial (detrás de Bendis), sea capaz de sacar tiempo para coger a uno de esos protagonistas que nunca han sabido encajar del todo y darle a todo su universo un giro de 180 grados para convertirlo en la nueva atracción de Burbank. La idea de tomar a un Scott Free desquiciado, que tiene que compaginar su nueva vida como Highfather, enfrentándose contra su padre Darkseid en una guerra sin fin y con la muerte de cientos de compañeros a sus espaldas, contrasta brutalmente con su vida cotidiana con Big Barda y su retoño en nuestro mundo, lleno de situaciones mundanas. Esa mediocridad que anhela con todo su ser, deseando haber nacido como un simple mortal y teniendo la vida más monótona posible, lo hace más humano posible pese a ser un dios. Y eso, queramos o no, es una genialidad.

Otra cosa muy diferente es que el cómic se haya inflado más de lo debido por tener el nombre de King en su portada. No, no voy a soltar una lista llena de spoilers para terminar diciendo que ha sido todo una patraña. Jamás haría eso. Sobre todo porque sí me ha gustado lo que ha planteado con el personaje de Mr. Milagro y todo lo que le rodea. El problema viene siendo las situaciones de relleno innecesarias. Comprendo que se pueda dilatar ciertas situaciones en una historia en pos de generar una base sólida en la personalidad del protagonista y en todo lo que pueda llegar a ocurrirle a él o cualquiera de los personajes secundarios. Eso me parece genial. Lo que no comprendo muy bien es lo de hacer un final de relleno, cuando el verdadero final lo hemos tenido en el penúltimo número. ¿Es necesario? Posiblemente no y todo sea más por petición de la editorial que ideal del mismo guionista, pero es algo que todavía sigo preguntándome tras haber leído el último cómic. Para contrastar información, lean ustedes la obra y opinen.

Pero volviendo a lo positivo del tebeo, lo cierto es que esta historia de Mr. Milagro es diferente y fresca. Vale, recuerda un poco a anteriores obras del autor, pero ese toque de realidad en ciertos personajes pijameros les suele sentar a las mil maravillas y este es el caso. Además cuenta con la inestimable ayuda de su compañero Mitch Gerads en el arte, el cual demuestra que es uno de los mejores artistas de la actualidad, con un dibujo cuidadísimo al detalle que juega un papel transcendental durante todo el cómic. Una dupla que parece juntarse para crear siempre obras que dan mucho que hablar y siempre con un vuelta de tuerca a los topicazos del medio. Ahora solo falta esperar a que se recopilen los doce números en un tomo la mar de mono, que nos vuelvan a cobrar por algo que ya hemos pagado y que, de paso, nos saquen algún ojo de la cara con la edición de turno. Pero es en estos momentos de hastío y desidia que resuena en mi cabeza aquel monólogo pesimista de Woody Allen y recuerdo lo tristes y patéticos que somos los humanos. Así que terminaré comprándomelo…

Sigue a La Isla de las Cabezas Cortadas en Twitter y en Facebook.

Acerca de Joe Runner 50 Articles
Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Isla. Vivo mejor que quiero.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.