NO ES… NO. Y punto.

La iniciativa de la Asociación Aragonesa de Autores de Cómic (AAAC) de luchar en contra de la violencia de género con el uso de las viñetas, fue una de las cosas más bonitas que vi en mi visita a Zaragoza. Y mira que me gustó la ciudad.

Por Joe Runner.

No es no. Quizá sea el mensaje más directo que pueda existir, pero se ve que todavía hay unos cuantos que no lo quieren comprender. Cuando por fin parece que avanzamos como sociedad, una ráfaga de ideologías prehistóricas y actos deleznables comienzan a destrozar a base de golpes todo lo que, en teoría, se había cimentado en igualdad y equidad entre sexos. Me encorajino cuando compruebo que todo es una gran farsa, que por más que veamos anuncios por los medios de comunicación en contra de los malos tratos, que por muchos hombres que se hacen llamar “aliados” del feminismo y se desviven por las redes sociales defendiendo algo que insultan con su mera existencia, todavía la mujer vive unos peldaños por debajo del hombre. Si antiguamente la justificación usada era porque una religión creada por hombres trataba a sus iguales como el sexo débil y les daba la importancia de un calcetín usado, me gustaría saber qué narices está sucediendo ahora. Porque ya no puedes poner las noticias sin que escuches defensas ridículas a grupos que violan a mujeres o veas que siguen siendo el mismo reclamo hacia un sector meramente masculino. Lo peor de todo es que cuentan con el apoyo de los mandatarios del país, entre los que se incluyen jueces, políticos o chusma varia de esa índole. Y no vengamos con aquello de que también hay maltrato a los hombres. Que sí, que claro que existe, pero es algo meramente anecdótico en una sociedad en la que ser mujer se penaliza. Casualmente siguen cobrando menos, siguen estando a la sombra de ineptos que no saben hacer la O con un canuto y sus productos vitales se consideran como artículos de lujo. Pero ojo, todos los españoles somos muy feministas. Sólo hay que mirar en las redes sociales…

El pasado mes de diciembre tuve la suerte de poder viajar a Zaragoza y visitar el Salón del Cómic de aquella ciudad, aprovechando así el viaje para hacer turismo y ver a algunos amigos y conocidos. Mi sorpresa fue mayúscula cuando vi que con un simple euro podías entrar y salir durante todo el fin de semana, meándose fuertemente en todos esos eventos comiqueros que pretenden cobrarte una cantidad exagerada de dinero para poder entrar una miserable vez. Crítica a lo sinvergüenzas que son los que realizan esta serie de salones aparte, me chocó que regalasen dos fanzines por el mero hecho de asistir al Salón: uno en el que varios artistas hacían honor a René Goscinny (creador de Ásterix, entre otros) y un segundo que se titulaba No es… No. Como cabría esperar, este segundo era mucho más interesante por el mensaje que pretendía dar al público, como si fuese un recordatorio necesario de la realidad que nos rodea en cuanto al tema de la violencia de género.

En el fanzine podíamos ver historias que habían concursado para ver cuál de ellas reflejaba más fielmente la situación de violencia machista y, de paso, concienciar al lector de cómo nos comportamos y lo tristemente normalizado que está todo. En este proyecto participaron Juanfer Briones, Eliseo Navarro López, Javier Marquina, Fernando Casaus, Miguel Ángel Hernández Pradilla, Carlos Azagra, Encarna Revuelta, Rita Piedrafita, David Maynar, Joaquín Campo, Dionisio Platel, Nerea García Serrano, Gonzalo Royo, Lauranne, Javier Pascual, Héctor Baldellou, José Antonio Rubio, Diego Saura, Estheruka, Sara Jotabé, Bram, Juanarete, Frank Palacios, Josema Carrasco, Laura Rubio y Sonia P. Sí, son un montón de personas, pero me parece justo que se les nombre a todas ellas. Porque lo que han hecho es algo más que un simple fanzine. Lo que han hecho con sus historietas y sus críticas es algo totalmente necesario. Mucho. Y más con lo estúpidos que somos.

En este cómic se nos muestran historias cortas que reflejan la problemática del machismo, dejando al final algún tipo de mensaje o moraleja que nos dan qué reflexionar. Cada una de ellas se centra en uno de los sexos, en situaciones históricas que bien podrían ser verídicas o en textos que critican la desigualdad o enaltecen la figura femenina en pos de enfrentarse al heteropatriarcado. Sobra decir que la mayoría de estas historias no tienen un final feliz, como por desgracia pasa en la vida real. Me gustaría quedarme con la que realizaron Javier Marquina y Fernando Casaus por ser el claro ejemplo de la realidad, aunado a una forma magistral y original de narrar la evolución de la relación tóxica que tiene la protagonista con su pareja (y que es la que tenéis en este artículo). Y claro, no termina bien. Porque estas cosas nunca terminan bien, y parece que nos dé exactamente igual. Quizá porque los medios de comunicación nos inmunizan ante estos asesinatos o porque los programas de máxima audiencia se dediquen a ridiculizar a la mujer feminista llamándolas “feminazis” o cualquier otra chorrada de turno. Todo manejado por un patriarcado que ya huele a muerto desde el día que se afianzó en el poder.

No pensemos tonterías, lo del maltrato a la mujer ni es una moda pasajera, ni una enfermedad que acaba de aparecer en la sociedad. Por desgracia, nos encontramos ante una de las barbaries más normalizadas del mundo entero. En todas las culturas la figura femenina está en un segundo (o tercer) lugar, siendo el acto de golpearles de los más cotidiano y justificable. Fijaos lo grave de la situación que no fue hasta 1993 que la ONU, en toda su esplendorosa y rauda justicia, dictaminó que la violencia contra las mujeres suponía una violación de los Derechos Humanos. ¡1993! ¿¡Estamos locos!? No me extraña que maten a tantas mujeres al cabo del año por violencia de género, si hasta hace cuatro días era de lo más normal apalearlas. Que una organización así tarde tantísimo en llegar a una resolución tan lógica me parece tan estúpido, ridículo y bizarro que no sé ni qué sentir.

Pero ojo, que vivimos en una sociedad muy tolerante y todo eso. Que una mujer no pueda salir a la calle sin temor a que le suceda algo no es más que tonterías y supercherías femeninas. Claramente. Si luego les pasa algo es porque irían provocando o se lo merecerían, porque son todas unas putas… Acojonan estas afirmaciones, ¿verdad? Pues es lo mismo que estos “aliados” del feminismo dicen si entablas con ellos una conversación más larga que su panfleto de manual, sobre todo si eres un hombre. El truco no está en disculparte porque “eres un tío” o echarle la culpa a la cultura de tu país, simplemente no seas machista. Y ya de paso tampoco seas racista, clasista o cualquier otro -ista que conlleve distinguir a seres de tu misma raza por el simple hecho de que tengan algo distinto a ti. Eso es lo bonito de la vida: la variedad. Como diría el zaragozano Kase O: “es que la raza humana es un crisol y el que no pueda ver belleza en esto, no merece ver el Sol”. Pues eso.

Puedes leer y descargar completamente gratis el fanzine No es No en este enlace.

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Acerca de Joe Runner 50 Articles
Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Isla. Vivo mejor que quiero.

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