PUERTADELUZ. Bienvenidos a la burbuja inmobiliaria.

Con Puertadeluz llegamos a la última gran obra de Luís Bustos, uno de los grandes baluartes del cómic español en la actualidad. Acción y misterio se mezclan en uno de los fondos actuales más lúgubres de nuestra sociedad: las ciudades fantasma.

Por Joe Runner.

“¡España va bien!” Bramaba de forma apresurada y con voz entre aguda y nasal un señor bigotudo nacido en la capital y que decía que hablaba catalán con su señora cuando estaba en la intimidad. Porque eso de tener presidentes ridículos y que se les ve el plumero es deporte nacional en España y Aznar es el gran ejemplo de ello. El héroe de la privatización de las multinacionales, el crack que negoció por la paz nacional con el Movimiento Vasco de Liberación y que fue todo un ídolo entre los texanos más reaccionarios de los USA tuvo un paso estelar por el Gobierno español durante los años 1996 y 2007. Este adalid de la dialéctica en vivo y en directo (actualmente su marioneta no anda lejos de su magnifica estela) gestó durante su mandato uno de los pilares sobre los que se sustentó originalmente la mayor crisis conocida en nuestro país: la célebre burbuja inmobiliaria. La fiebre de la construcción era demasiado jugosa, con grandes cuantías ganadas en prevaricación y recalificación de terrenos, por lo que nuestros queridos políticos no pudieron resistir la tentación. Recuerdo que la locura fue tal que te salía más rentable irte a trabajar a una obra que sacarte una carrera. La burbuja que se creó fue enorme y con ella vinieron unas repercusiones del mismo tamaño. Tanto que un par de años después de que Aznar dejase su trono comenzaron a notarse los síntomas de lo que más tarde se convertiría en la famosa crisis ninja de Leopoldo Abadía, una quiebra que comenzó en lo urbanístico y terminó contaminando al resto de la economía nacional. Con este pensamiento nos adentramos en el siguiente cómic, Puertadeluz, que representa a todas esas grandes urbanizaciones millonariamente ambiciosas que terminaron convirtiéndose en meras ciudades fantasma a mitad de construir y poblar.

La historia se centra en Alicia, una joven que se ve obligada a ir de aventuras con su hermano menor, Peque, y sus amigos en la ciudad desierta de Puertadeluz para poder pasar las aburridas horas. Es por ello que decide adentrarse en una de las zonas más grandes y terroríficas de la ciudad: el gran centro comercial abandonado. Con la promesa de que cogerá regalos para cada uno de ellos, los tres más jóvenes se quedarán esperando a que Alicia salga por el otro lado. Pero pasan las horas y no aparece hasta bien llegada la noche, en que su hermano da la alarma de que ha aparecido llena de heridas. Lo que en un principio era una aventura sana termina convirtiéndose en una accidentada entrada a una zona recóndita del edifico, en el que Alicia se encuentra con un cadáver que tiene un arma en su poder y una extraña caja en su mano. A partir de éste momento el guión da un giro totalmente inesperado, pasando de ser una simple historia semidestópica en una ciudad fantasma a algo mucho más grande y oscuro. Y es que nunca sabes cuándo volverá el pasado a atormentarte…

He de admitir que el cómic me atrajo desde un principio, conforme me leí las primeras páginas. Me pareció una de esas historias un poco más estáticas, casi contemplativas, que se centran en lo destructivo del ser humano a través de los ojos de una persona jóven que es inocente de la situación que le rodea. Pero a partir del punto en el que se encuentra Alicia el cadáver, casi al principio, te das cuenta de que Luis Bustos no se ha quedado en la superficie de una mera crítica actual de nuestra sociedad y teje una gran historia alrededor de ello. Es lo primera obra que leo del autor, así que era totalmente ajeno a lo que podría encontrarme en Puertadeluz y ha sido una grata sorpresa. Sobre todo porque me enteré de la existencia de éste cómic de pura casualidad, al encontrarme a Javier Marquina en la puerta del Salón del Cómic de Zaragoza con el autor hablando de física cuántica, si la almendra no me falla. Ahí fue cuando pude echarle un ojo por primera vez a la obra y me picó la curiosidad tan fuerte que me tuve que hacer con ella. ¡Y maldita sea si me ha gustado!

De hecho, si hubo una cosa que me llamó mucho la atención, además del tema de conversación de Bustos con el señor Marquina, fue su apartado artístico. Un dibujo muy simple y detallado que se apoya en el blanco y negro para jugar con las sombras y darle mucha vida a sus viñetas. Para más inri, tiene ese toque personal que hace que puedas distinguirlo del resto de artistas, engrosando la lista de cosas buenas que posee este Puertadeluz. Sé que soy un completo ignorante de la vida y que seguramente debería haber conocido antes de la existencia del autor, pero al menos ha sido esta maravillosa obra la que ha servido de carta de presentación para un servidor sobre otro artista español más que consigue dejarme muy buen sabor de boca. Tendré que empezar a leerme otras obras suyas para deleitarme los ratos que tengo libres para leer. Mientras tanto, os animo a que os hagáis con éste gran cómic, publicado por Astiberri, y que disfrutéis tanto como lo he hecho yo. Aunque a veces haya que recurrir a situaciones horribles en un ambiente tan desagradable como es el de la vida real. El arte y los artistas tienen esas cosas: saben aprovechar cualquier situación para hacer algo grande. Pese a que detrás de todo ello esté gentuza como Aznar…

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Acerca de Joe Runner 50 Articles
Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Isla. Vivo mejor que quiero.

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