SHOT! The Psycho-Spiritual Mantra of Rock. ¿Quién es Mick Rock?

 

Mick Rock es un nombre que no te sonará y que sin embargo seguro que te ha acompañado desde hace mucho tiempo. De Cambridge a ser uno de los fotógrafos más importantes del rock. Mick Rock  ha fotografiado en innumerables ocasiones a David Bowie, a los Stooges, a Lou Reed, a Queen…  SHOT! The Psycho-Spirityal Mantra of Rock retrata a la persona detrás de los iconos.

Por Javi Jiménez.

Shot!The Psycho-Spiritual Mantra of Rock (2016) es la película documental de Vice Films  que rescata la figura de Mick Rock. En cámara, un señor mayor, vestido de viejo rockero, con su firma personal de gafas de sol y bufanda. Mick ha vivido a través del objetivo la evolución de la música rock. De fotografiar a Syd Barret y a David Bowie en Inglaterra a los Ramones en Nueva York. El rock, el glam, el punk forman parte de su historia personal y han marcado los hitos de su carrera.

Es complicado sacar adelante una película documental basada en la obra de alguien cuyo principal material es la fotografía de manera interesante. Por eso las salas de cine no están a reventar de películas sobre fotógrafos. Shot! saca su contenido por una parte de la música rock y por otra de la esencia de este documental, la magnética personalidad de Mick. Desde las primeras frases ves que Mick Rock es un auténtico personaje y te dejas encandilar. Hablar pausado, acento inglés muy marcado pero siempre bromeando y dejando bien claro que en las distancias cortas es un granuja de cuidado.

Es muy fácil que la figura del fotógrafo Mick Rock se deje eclipsar en el documental por las estrellas de las que él fue testigo. El documental echa mano de archivos de la época y luce muy bien en los entresijos a esa vida fuera de los focos de los artistas. Las muchas fotos de sus juergas y las grabaciones que tenía Mick son un material cinco estrellas. No todo los días se oye a Bowie reflexionar sobre lo que ha contado en una entrevista con total sinceridad. Ni tampoco se escucha a Lou Reed echar mierda sobre el movimiento punk. Ahí está siempre Mick Rock, entre bambalinas, participe y testigo de todo el movimiento del rock compadreándose de tú a tú con los mitos del rock.

Cualquiera diría que estar allí bastaría para hacer las fotos y esto puede ser discutido. Pocos tienen el privilegio de hacer fotos a los Stooges en pleno apogeo o estar en el backstage con Bowie antes de que su fama estallara; hay que estar allí y también hay que saber fotografiar. No soy fotógrafo pero Mick tiene algunas instantáneas que son oro. Algunos coinciden conmigo porque en Shot! vemos como Mick Rock gana poco a poco clientes y pasa de ser fotógrafo de conciertos al trabajo de estudio.

En un tiempo ya no es él el que va a los dioses si no que son ellos los que quieren que él les retrate. En el estrellato el valor de la imagen no es nada menospreciable. O si no fijaos en los tiempos en los que vivimos en los que quién más y quién menos trata de currarse un feed de instagram que diga: ¡soy cool! y son aquellos que tienen un don para crear esa imagen que diferencia al influencer del mortal los que triunfan. Ahora pongamos a Mick Rock a la cámara y tendremos un hacedor de dioses. Sesiones fotográficas para álbumes, para revistas, para pasar el rato… Mick dice ser capaz de extraer el aura especial de cada una de las personas que fotografía aunque esta sea de lo más común a simple vista.

Aunque el documental es principalmente biográfico hay tiempo para preguntar a Mick por su técnica y la respuesta es decepcionante.

Ni siquiera habla de la práctica y el trabajo duro. Tampoco el secreto está en el uso creativo de la luz. Es sencillo: Mick Rock apunta y dispara. Para crear las imágenes muchas veces las ideas surgen en el momento y en otras se inspira en fotogramas de películas u otras fuentes.

También el yoga y la meditación parecen muy importantes en su proceso.  Lo que nos deja ver un par de secuencias impagables del hombre dando vueltas poseído antes de una sesión. SHOT! nos deja  ver a Mick ejerciendo en el estudio y creo que mucho de lo que ha logrado viene de su personalidad. Mick Rock sabe tratar con estrellas, es uno más de ellos y es capaz de hacerles hacer lo que él necesita para crear una buena foto. El compadreo de su juventud le ha curtido para estar donde está hoy.

Un pero al documental es que es demasiado bienintencionado con el fotógrafo. En muchas ocasiones se ve que se dejan muchas cosas sin contar,  sobre todo respecto a anécdotas con otras estrellas. Sin embargo Mick Rock aplica la omertà y los entrevistadores lo respetan. La narración se construye con fronteras muy claras. Mick Rock se moja poco aunque tenga sus momentos retratando su infierno personal creo que deja muchas cosas por contar fuera de cámaras, tal vez con sus colegas más íntimos mientras disfrutan de unas cervezas en uno de los bares más exclusivos de Nueva York.

A nivel de producción doy gracias al cielo porque ya hayamos superado el formato del típico documental de bajo presupuesto. Se opta por dejar atrás el sillón del entrevistado en algún lugar impersonal y los pases de diapositivas para hacer escenarios más dinámicos con una puesta en escena más interesante y por hacer reconstrucciones que acompañen a la narración. El material visual las fotos, los vídeos y la música acompañan siempre y más cuando son combinados en un montaje que aspira a la lisergia setentera.

Probablemente no cambiará la vida a nadie pero siempre es agradable ver a gente tan pasional y tan única abriéndose. No revela ningún gran secreto pero lo recomiendo a todos los fans del rock, la fotografía y de las personas peculiares con acento británico.

Sigue a La Isla de las Cabezas Cortadas en Twitter y en Facebook.

Acerca de Javier Jimenez 218 Articles
Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.