SUPERSORDA: La realidad adorable.

Un maravilloso cómic que ilumina e ilustra con humildad, coraje y puro y simple buen rollo. Una enorme lección de superación personal para todos y cada uno de nosotros.

Por Javier Marquina.

¿Os imagináis que dejo la reseña en blanco? ¿Que entráis a leerme y no hay ni una palabra? ¿Que todo lo que se despliega ante vuestros ojos es un galimatías digno de jeroglífico? ¿Podéis imaginar un mundo donde lo que la gente dice es un murmullo de fondo que pocas veces pasa de mera confusión?  ¿O que el bullicioso ritmo de la vida del lugar en el que resides no es mas que el esponjoso vació de una realidad muda que mueve la boca pero no produce sonido alguno? ¿Podéis intentar poneros en la situación de alguien que, de repente, pierde uno de sus sentidos?

La vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto son el medio por el que percibimos el entorno, la vida, todo cuanto nos rodea. Son el ancla con la que nos asimos al mundo. Son nuestro móvil, nuestro ordenador, nuestra red social particular con la que nos relacionamos con el universo. La compleja tela de sensores y nervios con la que disfrutamos o sufrimos. Son la antena parabólica que recibe las señales de todo lo que acontece a nuestro alrededor. Perder uno de ellos es dejar de percibir la imagen completa, como un puzzle al que le faltan unas cuantas piezas. Dejar de oler a la persona que amas; nunca volver a paladear ese vino turbio y maravilloso; perder las cosquillas; olvidar los colores para siempre; nunca volver a disfrutar de esa canción… Muchos consideraríamos esta pérdida una tragedia, una excusa perfecta para compadecernos de nosotros mismos y mendigar unas atenciones que mitigaran nuestra penosa situación. Sin embargo, cuando conoces las historias de muchas de esas personas que viven su vida sin imágenes o sin sonido, encuentras continuos ejemplos de voluntad, superación y ganas de disfrutar de cuanto les rodea al cien por cien. Nada es imposible y ellos son la prueba empírica perfecta.

Supersorda habla de todo esto desde la óptica de una niña que, debido a una meningitis, pierde casi por completo el oído. Tras una visita al otorrino, le colocan un potente audífono provisto de un micrófono que amplifica hasta extremos casi superheroicos su capacidad de escucha. O eso es lo que quiere creer ella, en una deliciosa metáfora que le sirve para afrontar su pérdida y compensarla  con imaginación y alegría. El guión y el arte de Cece Bell ayuda a templar nuestro humor mitigando cualquier sensación depresiva, negativa o pesimista. Hay una dulzura sólida y definitiva en la recreación de su propia historia, ya que estamos ante un cómic biográfico que es un ejemplo para cualquiera que lo lea, no solo para aquellos aquejados de sordera. Esta dulzura no oculta ni maquilla la crudeza de un problema que hay que afrontar y que a menudo no es entendido de forma adecuada por familiares, amigos o compañeros de escuela. Enseña a no sentirse superior a nadie y a desterrar la compasión y la pena de nuestro vocabulario. Hay una potente idea que flota por toda la obra a medida que la lees. La minusvalía no existe. Lo que tenemos es gente que afronta el mundo de una manera distinta a la nuestra. Con los medios adecuados, no hay reto que no podamos alcanzar.

Supersorda es ejemplar en su planteamiento y en su labor divulgativa, cercana tanto a niños como adultos. Es uno de esos tebeos que ejemplifican a la perfección el ilimitado poder pedagógico del cómic, plasmando con sencillez, sentimiento y verdad la vida de una niña normal que un día dejó de poder escuchar y a la que la tecnología le confirió maravillosos superpoderes. Ojalá yo hubiera tenido un Phonic Ear

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Acerca de Javier Marquina 248 Articles
Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

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