THE LION COMIC BOOK HERO BIBLE: Dioses para (a)traer a los Dioses

Como ha venido probando la industria norteamericana desde el siglo pasado, los superhéroes son los nuevos dioses de estos tiempos. Pero, ¿qué hay de utilizar la imagen de ellos tenemos a partir de las viñetas para volver a los dioses de siempre? Una forma realmente efectiva de hacerlos atractivos a ojos de los seres que poblamos el mundo y que estamos a vuelta de todo.

Por Cristina Hombrados.

Si hay algo de lo que disfruto especialmente cuando visito alguna entidad cultural, monumento o punto turístico durante las vacaciones es deambular por las secciones de libros de las tiendas de regalos. Porque este artefacto llamado libro está presente en todas ellas y no solo en forma de guía turística de la región o del monumento en sí. Siempre te topas con alguna publicación curiosa cuyo tema se relaciona directa o indirectamente con la visita que acabas de realizar.

La abadía de Senanque es uno de esos puntos marcados como un “must” en la visita a la Provenza francesa. Encuadrada en la ruta de la lavanda, la estampa de este cenobio cisterciense entre campos de un intenso tono violeta en julio, cuando la lavanda se encuentra en pleno apogeo justo antes de ser recolectada, es más que espectacular. Fundada en el siglo XII, sus muros albergan no solo a los religiosos que continúan alternando desde entonces labores contemplativas y físicas (cuidado de los campos), sino también el ajetreo de los turistas que se acercan a la zona a disfrutar de la naturaleza y que supone un extra para las arcas de la zona. Además de las delicatessen inherentes a cualquier tienda de regalos emplazadas en edificaciones de corte religioso (hay que reconocer que monjas y monjes tienen unas manos divinas para la repostería y otros alimentos elaborados), Senanque goza de una nutrida sección literaria. Por supuesto, en los libros prima el asunto religioso, el histórico abordado desde múltiples enfoques y, curiosamente, el culinario (de un tiempo a esta parte parecen proliferar los libros de recetas típicas de una región, de una agrupación o de un momento histórico). Así, allí tuve la oportunidad de ojear desde tratados relativos al císter o a la vida monacal, estudios y ensayos de corte histórico, preferentemente en torno a la época bajomedieval o al Renacimiento o novelas de ambientación variada, primando las que se desarrollaban en la Edad Medio o que tomaban por escenarios monasterios aunque fuera de forma tangencial (“El nombre de la rosa” es una de las que nunca falla). Pero lo que captó mi atención fue un cómic en la sección juvenil.

No. No era Génesis, esa magistral interpretación del primer libro del Pentateuco por parte de Robert Crumb editado en nuestro país por La Cúpula. Ni tampoco la fiel adaptación al manga de las Sagradas Escrituras por Noboru Yamaguchi, Masakazu Higuchi, bajo el título de La Biblia (Norma). Y mucho menos Los malditos de Jason Aaron y Guéra (Plantea Cómic), una aproximación algo atípica a dos de los personajes más conocidos del antiguo testamento que supone, tras la aclamada Scalped, otra excelente colaboración entre guionista y dibujante.

Se trataba de The Lion Comic Book Hero Bible, de Siku, Richard Thomas y Jeff Anderson, editado por la editorial católica Lion Hudson.

La presencia de un título tan rimbombante y una estética y tratamiento tan Marvel/ DC para una Biblia, aunque sea para chavales, puede hasta parecer “profana” en semejante enclave. Me pareció más que interesante y dada mi deuda pendiente con el francés, acabé haciéndome con la versión en inglés de esta versión de la Biblia.

Este The Lion Comic Book Hero Bible no deja de ser una adaptación al cómic de la Biblia pensado para el público más joven. Como no puede ser de otra forma, el tebeo consta de dos partes, el Antiguo y el Nuevo Testamento, de las que se han ocupado dos dibujantes con estilos claramente diferenciados. Hay que reconocer que el dibujo tan afín al género de mallas hace muy atractiva la lectura de los diferentes pasajes bíblicos. Y no solo eso, sino también el formato en que se estructuran y la forma en que denomina a los diferentes personajes.

Los episodios bíblicos se suceden de acuerdo a sus correspondientes libros de origen resumidos de forma muy sucinta en una o dos páginas, con títulos bien escogidos, llamativos, impactantes y con reminiscencias al imaginario colectivo (“Sin City”, “Star-gate”, “Tuve un sueño…”, “Muerte en el Nilo”, “Misión: Imposible”, “Miracle Man”, “Marvel Man” o “Noche oscura”) que suponen una inteligente síntesis del contenido que desarrollan. Por supuesto, no faltan los más conocidos, como el de Sansón perdiendo su fuerza, las dos madres ante Salomón, Jonás y la ballena o la resurrección de Lázaro. Al final del libro, por cierto, se recoge en un índice la referencia (libro y versículo) al que pertenece cada uno de ellos.

Los nombres con los que se menta a los diferentes personajes que pueblan la Biblia son de igual manera llamativos, pues a su nombre de pila se le suele asociar otro digno de superhéroe. El uso de las fórmulas sustantivo más adjetivo y adjetivo sustantivado es continua en la presentación de personajes. Así, tenemos al Libertador (The Deliverer, Josué), la Doncella de Hierro (Iron Maiden, la profeta Deborah), el Juez de Rastas (Judge Dreadlocks, Sansón) o el Centinela (Watchman, el profeta Ezequiel). Como veis, aquí también se daría la eterna discusión de si traducir o no los nombres de este elenco de personajes dignos de formar parte de una Liga de la Justicia o de Los Vengadores. Bueno, de hecho sí que se agrupan integrando alguna que otra formación como, por ejemplo, la Liga de los Jueces.

Hay un caso donde se aprecia clarísimamente la influencia de los superhéroes con un guiño a Superman. El profeta Elías (aquí conocido como Rainman) va ataviado con una túnica azul y una capa ropa y en un momento dado, inicia un vuelo como el hombre de acero.

La primera parte, la relativa al Antiguo Testamento, cuenta con un dibujo que ralla lo superheróico, obra del polifacético artista británico-nigeriano Siku. Ajibayo Akinsiku se define, entre otras cosas, como planificador de la narrativa, escritor, músico, teólogo o director creativo. Asiduo de las páginas de 2000 AD, dibujó Juez Dredd.

Qué es la Biblia, al menos el antiguo Testamento, sino una fantástica historia plagada de misterio, hechos sobrenaturales e inexplicables, poblada por personajes a los que afectan todas las pasiones imaginables y acechan grandes amenazas, incluido un poderoso enemigo con infinidad de secuaces, donde se libran infinidad de batallas, hay que lidiar con la traición y el poder y donde orbita un Dios todopoderoso, omnipresente, magnánimo y algo caprichoso, en ocasiones benevolente y espléndido y tiránico en otras. Así, ese tratamiento tan típico y tópico del cómic de superhéroes encaja a la perfección.

Jeff Anderson es quien se ha encargado de la parte gráfica del Nuevo Testamento, con un trazo algo más realista que el de su compañero. No es un desconocido en el mundo del cómic, pues ha dibujado Juez Dredd (al igual que Siku) o Transformers. Su adaptación gráfica de la Biblia también para la editorial Lion ha vendido más de 900000 copias en los diferentes países en que ha sido editada y se alzó con un premio en el festival de Angoulême.

Menos beligerante que el Antiguo Testamento y algo más conocido por la ciudadanía y más en un país como el nuestro por la declarada confesión católica del régimen anterior, el Nuevo Testamento asienta las bases de la fe católica. Con esas premisas, siguiendo los textos de los evangelios de Mateo, Lucas y Juan y algún pasaje de algún otro libro, contando con un único protagonista y secundarios de lujo, la narración continúa en las líneas del apartado anterior. Quizá sea algo menos atractiva, aunque algunos episodios tales como el de las tentaciones en el desierto sean bastante espectaculares. Lo que no acabo de ver es la representación en forma de guerreros de los ángeles que van apareciendo: debe ser que estoy acostumbrada a las túnicas y plumas que he ido viendo desde pequeña.

Por supuesto que el fin último de este tipo de publicaciones es divulgar las enseñanzas de las sagradas escrituras y confirmar en la fe de sus creyentes. No obstante, una de las cosas que más me sorprendió leyendo este tebeo es que, pese a ser claramente un instrumento para educar en la fe católica, no tenía la impresión de estar frente a una lectura, por decirlo de alguna manera, moralizante, sino que los autores han dado con la tecla para hacer del tebeo también una lectura entretenida que aporte conocimiento en materia de historia de las religiones, sin más implicación religiosa que la que uno le quiera dar.

Lo cierto es que es muy acertada la utilización del espectro superheroico en materia religiosa, porque la fe es realmente un don escaso en los tiempos que corren en que todos andamos algo descreídos, capaz de dar poder a los seres humanos corrientes que lo poseen. Como dice el dicho, la fe mueve montañas.

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