Tres obras de ciencia ficción pesimistas para aprender a vivir.

La vida es todavía un problema NP. Un problema del que todavía desconocemos que tenga solución aparente. No es que no seamos capaz de computarla, es que tal vez esa solución no existe. Seleccionamos tres obras de ciencia ficción que se enfrentan al problema.

Por Javi Jiménez.

Probablemente en uno de los monólogos más acertados del cómic reciente así lo reflexionaba La Visión, en su serie límitada de 2016 escrita por Tom King. Empieza un nuevo año y todos intentamos mejorar nuestro algoritmo vital para tratar de acercarnos a esa solución de la vida que llamamos felicidad. En la ficción tenemos nuestras pruebas de concepto y, por lo que sea, últimamente estas apuntan hacia el pesimismo.

Ni si quiera La Visión, un héroe de gran capacidad computacional y que ha salvado al mundo en 37 ocasiones, es capaz de encontrar una solución factible al problema de la vida. En el proceso eso sí, crea un cómic que es una oda a lo que nos hace humanos y a la épica del día a día. En esos doce números en los que La Visión aprende que lo de ser humano es un poco más difícil de lo que parecía, nosotros nos miramos en el espejo y nos preguntamos que sí él no puede, ¿qué esperanza queda para nosotros? Nosotros no tenemos una familia robótica que pueda acabar si se lo propone con todo el vecindario pero sí que sufriremos porque no conseguimos encajar en la sociedad por mucho que lo intentemos. Ya sea como el cómic expresa, por nuestra condición de seres sintéticos o las muy reales discriminaciones por nuestra raza, sexo, orientación sexual o por gustarnos las pizzas con piña.

La mayoría de los escollos a la felicidad de un ser humano, son otros seres humanos. ¿Cuando dejaremos de joder al vecino y empezaremos a construir hacia la felicidad individual y colectiva?  Eso se debió preguntar Cixin Liu, el autor chino revelación que ha conquistado medio mundo con su El Problema de los Tres Cuerpos donde nos plantea que el ser humano es incapaz de progresar más por sí mismo, necesita la ayuda de otra civilización mentora para ser capaz de progresar a un nivel superior. En estos últimos años no podemos más que estar de acuerdo, parece que nuestra sociedad ha desacelerado en el por otra parte vertiginoso ascenso tecnológico pero que no ha ido acompañado de un paralelo social. Exactamente igual que cuando nos atoramos en la vida real y necesitamos a otro que nos eche una mano pero a nivel cósmico y probablemente no a cambio de unas cervezas luego. ¿Cómo podemos estar seguros de que el  choque no nos destrozará a ambos? Algunos están tan desesperados que creen que vale la pena correr el riesgo.

Si hay un pesimista por excelencia ese debe de ser Charlie Brooker, experto en crear conceptos tecnológicos generalistas y observar como afectan al individuo en la serie antológica Black Mirror. Podríamos irnos prácticamente a cualquiera de los episodios de la serie, pero por escoger uno reciente, el primer capítulo de la cuarta temporada sirve a cualquier pesimista para atacar al ser humano de a pie. En cuanto una persona tiene un poco de poder se convierte en el peor de los tiranos capaz de deshumanizar a sus súbditos para sus perversos juegos de control y sumisión en lugar de crear algo así como un paraíso al que escapar.

Los seres humanos no somos solo tazas de Mr. Wonderful. A pesar de contar con los mensajes de autoayuda perfectos para construirnos mejor, fallamos. Probablemente sea la cosa más humana del mundo. Probablemente por ello nos guste leer como otros acaban tropezando. Quizás algún día aprendamos algo de ello.

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Acerca de Javier Jimenez 216 Articles
Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

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