UNA SONRISA HASTA EL FIN DEL MUNDO

Yellow Tanabe nos muestra un universon con tan solo un tomo. Una Sonrisa Hasta el Fin del Mundo es la demostración que se pueden hacer grandes historias sin necesidad de crear una serie larga y longeva.

Por Joe Runner.

Existe una norma no escrita entre los lectores de cómics, sobre todo de los que nos llegan desde el país nipón, que podría versar tal que: cuanto más larga sea la tirada y más tiempo esté en parrilla, mejor será. En un principio esta máxima no suena del todo descabellada, puesto que si un título está durante mucho tiempo en activo, seguramente signifique que la calidad de sus historias y/o su arte estarán a la altura de las circunstancias. Cualquiera que tenga un mínimo de razonamiento analítico se dará cuenta de que es una regla sin fisuras, perfecta y rotundamente lógica. Si p, entonces q. No lo digo yo, lo decía un tipo austriaco que ganó varias medallas al valor por meterse en campos de minas durante la Primera Guerra Mundial.

Pero, ¡ay, amigos!, hay algo en el razonamiento humano que ni siquiera el bueno de Ludwig puede explicar de forma exacta. En muchas ocasiones nos encontramos con que estas longevas tiradas no son más que refritos de sí mismos (como Marvel o DC), ideas que comienzan genial y terminan arrastrándose en el fango (Bleach o Naruto) o, simplemente, bodrios que tienen el afecto del gran público por copiar descaradamente otras obras de éxito o enseñar carne (como los grandes Fairy Tail o Prison School). El decompressive storytelling es una técnica de narración que ha ido mermando al noveno arte con el paso de los años, demostrando que, en ocasiones, si es bueno y breve, dos veces bueno. Con esta filosofía llega a nosotros el último trabajo de Yellow Tanabe: Una Sonrisa Hasta el Fin del Mundo. Un manga de un solo tomo, sencillo, directo y lleno de intención que se sobra y se basta para dejarnos con un sabor de boca muy agradable al terminar de leerlo.

La obra nos transporta a un mundo en el que un monstruo de proporciones bíblicas y del que su llegada fue pronosticada hacía siglos, ha arrasado todo el planeta, acabando casi por completo con la raza humana y dejándola en la más absoluta miseria. Tras el gran advenimiento, la orden religiosa de la Espada de Luz terminaría acabando con la gran bestia, disgregándose ésta en miles de rayos negros dirigidos hacia el cielo. A partir de ese momento, comenzaron a aparecer personas con la marca del diablo, un símbolo que simboliza una de las 101 bocas de aquel ser y que daba a sus portadores el don de la inmortalidad. Creo que sobra decir que la gente trata a estas personas como parias e incluso los cazan, alegando que son criaturas antinaturales enviados por aquel el maligno ser. Habiéndonos introducido ya en el tipo de sociedad de este mundo, la historia se centra en un joven con la marca del diablo en su cara y su hermana pequeña, que viajan a una ciudad aterrorizada por uno de estos inmortales para darle caza y ganar algo de dinero con el trabajo. Sencillo y directo. Si aceptan su precio, él acabará con el temor del pueblo. La ley de la oferta y la demanda, baby.

Lo que en un principio me chocó del guión de Tanabe es que parecía esmerarse más en crear una ambientación general que en la propia premisa de la historia. El tema central no es otro que el de un joven con un estigma a plena vista que se dedica a cazar a los que son de su misma especie, haciendo un negocio muy rentable y lucrativo de ello. Pero en seguida la mangaka deja claro que es una maestra de la narrativa, dándonos muchísima información con muy pocos datos, que son tan específicos y directos que completan todos los huecos de la obra, y lo mejor de todo es que funciona a las mil maravillas. No solo es capaz de contar su historia creando todo un universo que se expande en tu cabeza de forma adimensional, sino que es capaz de darle a todo una vuelta de tuerca genial que sorprende al lector.

Para poder conseguir todo esto se apoya en gran medida en su arte, de una calidad increíble y que recuerda en todo momento a la mejor versión de Masashi Kishimoto. Es sorprendente, a la par que admirable, ver la facilidad que posee Tanabe para conectar con el lector y darle todos los datos intrínsecos de su historia con meras pinceladas de información, sin necesidad de entrar en tediosas explicaciones de mecánicas o alargando innecesariamente situaciones aclaratorias. La autora cuenta con que el lector no es estúpido y, aunado a este don explicativo que tiene el japonés, consigue crear una obra asombrosamente grande en muy pocas páginas. Para que os hagáis una idea, Tanabe crea la típica historia shonen en la que el protagonista debe conseguir cierta meta, enfrentándose a enemigos durante el transcurso de esta y mejorando con cada una de las batallas. O por lo menos en un principio nos lo vende como eso, de manera rápida y sin rodeos. La guinda viene cuando logra darle un giro a toda la historia, dándole así una explicación lógica a la brevedad de su obra. Ya os digo, una auténtica gozada.

Para más inri, el tomo está publicado en España por la editorial Milky Way, por lo que no existe excusa alguna para no hacerse con esta breve historia. Si os gustan los mangas, con este cómic os lo vais a gozar. Además, cuenta con el pro de ser breve, por lo que no os enfrascaréis en tiradas de larga duración que conllevan a invertir una cantidad de dinero que al final duele al bolsillo. Podría decirse que hoy os traigo una obra que cumple todos los requisitos de una compra perfecta: bueno, bonito y barato. A todas luces, Una Sonrisa Hasta el Fin del Mundo es la excepción de una regla que, cada vez, parece más errónea.

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Acerca de Joe Runner 48 Articles
Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Isla. Vivo mejor que quiero.

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