Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos: Philip K. Dick según Carrère

“Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos” con esta frase extraída de Ubik se bautiza la biografía de Philip K. Dick escrita por Emmanuel Carrère.  Carrère no promete una biografía al uso si no un viaje a la mente del autor de obras como El Hombre en el Castillo, Ubik, Los Tres Estigmas de Palmer Eldricth y ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?

Por Javi Jiménez.

Al ver en los estantes esta biografía con la cara de Philip K. Dick en una foto con colores warholianos con una frase tan sugerente en la portada no podía más que comprarla. Un paseo por la mente de Philip K. Dick uno de los grandes escritores de ciencia ficción promete mucho. Quizás en un primer momento podemos creer que nos vamos a sumergir en la mete de un escritor excéntrico. Esa es la imagen que hemos recibido de él reflejada por sus libros, por  su relación con la generación del ácido y la que de él reflejaron en entrevistas y que el autor no se molestó en corregir (más bien alentó). Igual para nosotros un relato más realista de Philip K Dick nos desmoralice un poco. Aún a pesar de conocer que durante su época de escritura de relatos para revistas Philip malvivió de lo poco que ganaba y durante una gran parte de su vida estuvo frustrado por no conocer el éxito y considerarse siempre a sí mismo un escritor de segunda sorprende conocer más detalles de su vida.

El escritor Emmanuel Carrère en Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos traza un paralelismo entre la vida del escritor estadounidense y su obra. Engarza hechos de su vida y una aproximación de su estado mental a los temas e ideas de los escritos de Philip K. Dick de una manera muy necesaria para conocer mejor la obra y a la persona.

Detrás de  su novelas ya de por sí llenas de capas de realidad había una persona compleja. Probablemente enfermo mental que en la época no se supo tratar, drogadicto, inseguro, paranoico y en ocasiones cruel y retorcido. Una de las grandes virtudes de este libro y de su autor Emmanuel Carrère es su capacidad para ir a los abismos de su vida y no juzgar si no relatar. El autor deja  que el veredicto lo dé el lector mientras que el autor se limita a dar todos los datos posibles para que este tome una decisión informada. No se coloca en un pedestal a la figura de Dick, el biografiado no tiene siempre razón, ni tampoco la tienen sus críticos.

A nivel personal al principio llegué a sentir algo de decepción al ver caer a un ídolo entre el fango. En ocasiones se entrevé el Philip K. Dick que sus libros me hacían imaginar como en esa ocasión que se hizo amigo del agente del FBI que se encargaba de vigilarle durante el macartismo o cuando realiza sus clarividentes reflexiones sobre el mundo. Sin embargo son las más en las que Philip K. Dick se pierde en un convulso mundo interior influido por su salud mental que le llevó incluso a considerarse un nuevo profeta al que Dios le hablaba o las muchas veces que se volvía contra su entorno más cercano, especialmente contra sus esposas.

A pesar de que la lectura de este libro aporta mucha profundidad a la persona del escritor y recomiendo a cualquiera que la lea (previniéndolo de que pueden encontrar spoilers de las novelas de Philip K. Dick) tengo la sensación de que envuelto por un maremágnum sin control que era su vida es su obra la que consigue poner en claro sus pensamientos lo cual me hace valorarla mucho más. Quizás fueran las maratonianas sesiones de escritura alimentadas por anfetaminas, momentos de tranquilidad en el tumulto de su vida en los que creía haber encontrado el equilibrio o quizás los instantes en los que una parte de su personalidad había conseguido imponerse y hacerle creer firmemente en una idea pero en su obra acaba apareciendo la verdad. Quizás no en el sentido estricto si no la verdad transmitida por alguien que cree firmemente haber visto el otro lado, haber salido de la caverna y volver con la misión de relatar lo que había visto fuera. El libro hace un trabajo excelente en mostrarnos a esa persona, a ratos un loco atormentado y a ratos brillante.

Una vez terminado el libro he confirmado que da lo que promete un viaje a la mente de Philip K. Dick. Probablemente, como en todos los viajes organizados, la realidad que se muestra a los turistas no sea la misma del que habita normalmente en ella pero de una manera u otra lo que ve el turista sigue siendo una parte de la realidad del lugar visitado. Ahora dejadme que vuelva a revisitar toda la obra de Philip K. Dick. Vosotros también deberíais.

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Acerca de Javier Jimenez 219 Articles
Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

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